Literatura & Psicología
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18.1.15

Distopía

toda la civilización ha sido devastada. Los rebeldes somos perseguidos por los líderes. Busco desesperadamente mi cámara fotográfica: de mí depende guardar la evidencia. Logro rescatarla de un baño donde un líder está orinando. Mientras corro voy tomando fotos de la masacre; logro colarme al interior del Edificio de los Teléfonos, una fortaleza donde vive lo que queda de la humanidad civilizada.

En el gran salón las personas pasan los dedos sobre sus celulares y estos proyectan, en una pantalla gigante, escenas de balaceras, personas incendiadas vivas… una niña corre con la ropa desgarrada abrazando una muñeca. Nadie sabe de dónde o cómo llegan estas imágenes a los aparatos telefónicos, algunos científicos sostienen la teoría de que son recuerdos de la gente que ha muerto en la guerra.

Las imágenes son retransmitidas a los televisores de quienes viven en el interior de este edificio; les sirve de entretenimiento. No tienen nada que hacer. Aquí nadie trabajaba ni sale de su habitación. Diariamente una mujer pasa a dejarles un recipiente desechable con comida típica mexicana. No hay familias, solo personas aisladas.

Tengo que hacer algo absurdo para que nadie descubra que vengo de afuera, actuar como una persona "normal" sería sospechoso. Comienzo a levitar por los largos pasillos amarillos. 



Soñado el sábado 17 de enero.

19.5.14

Laboratorio de ratas y niños

casi es la hora de impartir cátedra en la universidad y toda la ropa que hay en el clóset de mis padres es de hace diez años. ¿Cómo voy a caber en estas blusas si estoy embarazada? Poco a poco, al irme probando las blusas, mi panza desaparece frente al espejo. 

Salgo. Un monte oscuro y espeso enmarca el pavimento. Para evitar ser arrollada por un automóvil me elevo sobre los árboles. Flotando llego hasta un cementerio. ¡Qué viejas y abandonadas tumbas! Una lucecita titila dentro de una capilla. Abro. Por dentro es bastante amplio: encuentro mesas e instrumentos de laboratorio. 

Hombres y mujeres, con trajes blancos y cofias, se mueven sigilosos. Veo a una mujer dar vueltas a un torno ardiente con el que desuella ratas. Un hombre disecciona niños vivos, otro más le saca a uno el ojo derecho. Un joven ríe mientras le inyecta a la víctima una sustancia que vuelve su cuerpo gelatinoso. 

Los niños ahora son gusanos translúcidos con pelambre verde fosforescente.

Un alarido.

Los ojos caen de sus órbitas.



Soñado el 14 de mayo de 2014

6.4.14

Cinco aves

sobre la barda hay un águila real encadenada de una pata, un halcón cubierto de sombras y otra águila pequeña, de espaldas, con la cabeza hacia atrás. En el suelo, un pichón desgarra a picotazos los restos del ala y el pecho de un ave muy grande. Plumaje amarillo y vaporoso manchado de rojo.

¡Haku!, grito a mi hijo, ven, mira. Qué cosa, pregunta él. Ven, mira, esta es un águila real. El niño se agita emocionado, sonríe.

En el patio han quedado rastros de sangre y agua. 



Soñado el sábado 5 de abril de 2014.

26.3.13

metasueño

a cada uno de nosotros se nos ha asignado un día para soñar y nuestro sueño se proyectará en la pantalla.

 

El soñador de los lunes, un niño de cinco años, sueña un pueblo en ruinas habitado por fantasmas: paisaje desértico, árboles secos, neblina espesa en las calles. Rumor de lluvia y lágrimas. Todos los espectros vestimos ropas antiguas.

 

La soñadora de los martes es una muchacha hermosa de cuerpo pequeño y sonrisa amplia, pero su olor es nauseabundo. Por sus muslos gotea fango negro. Yo soy el único personaje de su sueño. Me persigue, me llama, me toca. La beso en los labios con repugnancia dulce.

 

El soñador de los viernes es un hombre maduro. Sueña una ciudad llena de jardines donde todos son felices. Yo no entro a ese sueño.


Soñado el 21 de febrero de 2013

Imagen: Desierto. mvg

7.3.12

pequeños universos nocturnos


1) un escritor hace girar la manivela de su libro mecánico. Los engranajes producen palabras. Dice: seré mi primer lector.

 2) Una princesa muerta, de abundante cabello negro y pálida piel, vaga por los pasillos de una casa abandonada. Me mira.

 3) Un ejecutivo impecablemente vestido se oculta en una sleeping bag. La bolsa pierde volumen de pronto, se abre: está vacía.

 4) Todas las puertas están cerradas. Mis manos se deslizan inútilmente bajo la espumante blancura que cubre los picaportes. 

 5) Estoy en la selva. Uno de los cavernícolas que rodean la gran roca sostiene una rama de árbol, una pieza de pan y un libro.



Sucesión de eventos soñados el lunes 5 de marzo.

15.1.12

hora de visita

mis papás y mi hijo beben té alrededor de una mesa con el resto de la familia. ¿La familia? Tomo al niño en brazos y me adentro en la casa. Veo una puerta entreabierta, la empujo. Un ropero antiguo, con dos espejos alargados en la fachada, se yergue en medio de la oscuridad. Enfrente hay otro mueble igual. Los espejos se reflejan entre sí y nuestra imagen se repite una y otra vez.

Tomaré una fotografía de rostros infinitos.

A punto de hacer clic con mi cámara digital siento una mano posada en mi hombro. A mi sobresalto se abre el obturador. No puedo evitar la sacudida violenta del aparato a la altura de mi cabeza. No debes estar aquí. Desconozco a la señora recién llegada y sin embargo sé que es de “mi familia”. Observo la foto: simétrica y perfecta. Mi hijo y yo repetidos en la fila de espejos. Al fondo, la silueta de una mujer que no estaba ahí.

Fotografío ahora un rincón lleno de trebejos. En la pantalla se dibujan mesas blancas, frascos, pinzas, escalpelos. Sigo oprimiendo el botón al azar y en las fotos aparecen personas y objetos que-no-están-allí. Atrás sigue la silueta de la mujer.

Ahora veo en la pantalla un hombre calvo y sonriente; un potro de madera; charcos rojos. La mujer, piel desgarrada, oscila en una horca. Me echo a correr hacia la puerta que se está cerrando lentamente.

Hemos sido aherrojados en la oscuridad. Se abre de nuevo la puerta. La voz: ¿qué hacen allí? Salgo hacia la calle con el niño en brazos. Llego al patio de otra casa donde también toman el té. Los bebedores me miran: lo que has visto te perseguirá por siempre.



Soñado el viernes 13 de diciembre

Fotografía: mvg

5.11.11

Sueño 7

Estoy en una casa antigua, llena de pasadizos y puertas. Me recuerda la estructura de una capilla. Huele a polvo, humedad y sangre seca.
Llevo un bebé en brazos.
Hay una mujer gorda y una mujer anciana.
La una robusta, roja como granada, facciones recias; la otra frágil, quebradiza, algo sombrío en el rostro. Una luz diabólica, pienso.
Las dos anhelan ser madres. Quieren arrebatarme a mi nene (a ratos toma forma de niña y a ratos soy yo misma).

En la última habitación hay una serie de nichos. Efigies católicas, Cristos de ropaje púrpura, Madonnas vestidas de encaje; esqueletos de barro.
De pronto los ojos de estas imágenes parecen vivos. Las estatuas descienden de sus lugares y comienzan a golpearse, destrozándose la cara.

Veo la puerta abierta. En una recámara contigua las dos mujeres se han hallado de frente; se abrazan. La más robusta acuesta a la otra en la cama. La arrulla como a un recién nacido. La mujer anciana se ve en paz y se dispone a dormir.
Sonrío. Ahora Ella será su hija.


Soñado el miércoles 2 de noviembre.

15.9.11

Sucesión de eventos soñados un domingo

I

Una mujer está llorando y en cada sollozo la piel se le rasga, se rompe; saltan los tendones, los músculos expuestos, rojos, calientes.
Llora hasta convertirse en una masa escarlata, sin forma, olorosa a metal oxidado.

II

Veo a mi hijo dormido plácidamente dentro de una bañera. El agua lo cubre por completo. Me acerco temerosa y al tocarlo su cuerpo se abre a la mitad como una cáscara de plástico transparente.
A la altura del pecho sólo hay un pequeño motor y un par de baterías.

III

Veo a mi esposo recargado en una barda hablando con dos muchachas. Me enfadan sus poses insinuantes.
De pronto estoy escribiendo un poema en mi laptop y a mi lado pasa un hombre vestido con tutu blanco y pantimedias a cuadros; trae zapatillas de tacón de aguja y no tiene cabeza.

Regreso al lugar donde está mi marido. Estudio las proporciones de los tres cuerpos. Mujer-hombre-mujer. Comienzo a palpar sus (3) carnes con deleite.

                  Despierto


Soñado el 11 de septiembre

6.7.11

Sueño 5

Antonio y yo hemos venido a pedirle consejo al sabio.
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El sabio es un hombre diminuto, cabeza enorme, brazos cortos, envuelto en una suerte de kimono negro estampado con flores rojas. Está recostado sobre un percudido sofá. Carraspea. Su voz parece salir desde un cajón cerrado.

Alamiaa es el creador, él hizo al mundo y a sus criaturas; nadie de nosotros puede ganarle una batalla. Pero no deben olvidar que antes de Alamiaa hubo una especie primordial, unos seres que han existido siempre, afuera del tiempo. 

Antonio y yo caminamos de regreso a casa.

Vemos la ciudad en ruinas. Pequeños simios rasgan las paredes, muerden a la gente, rompen las ventanas, escupen sobre el pavimento una baba gris. Edificios y autos se han vuelto monocromáticos.

Regresamos donde el sabio. Su voz emerge nuevamente de aquel cajón extraño.

Estos que han visto no son monos. Es la especie primordial. El tiempo de Alamiaa ha terminado. 


Soñado hoy

22.3.11

Sueño 4

Parece una casa muy grande. Unas seis o siete parejas –dan la impresión de ser matrimonios de años– duermen tranquilamente en sus habitaciones. Los hombres despiertan de pronto y ordenan a sus esposas subir al ático. No dan ninguna explicación.

Yo soy una niña pequeña y una de las esposas me lleva de la mano. El ático está oscuro y frío. Las mujeres se miran con ansiedad. ¿Qué es lo que está pasando?

Algo se aproxima, se arrastra entre las sombras, detrás de las paredes. Está atravesando los muros como si fuese un vapor. Se oyen ruidos. ¿Voces?

Ese algo ha entrado. No tiene forma ni dimensiones precisas; crece a cada instante. La atmósfera se siente pesada, un color rojo lo envuelve todo. Un color rojo y un sabor metálico.

La mujer que me ha traído hasta aquí me abraza como una madre. Tiembla. Miro su rostro: soy yo misma.
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Soñado el 21 de marzo de 2011
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23.11.10

Sueño 3

mi abuela eusebia está dentro de un edificio / las paredes son de cristal / los ojos cerrados / llora / una mano avanza por su pecho/es el tiempo de irme / mi´jita/ el músculo se tensa / desde el codo hasta la punta de los dedos / la piel se hace bronce / despierto

ella se queja / envuelta en blancos /
todo estará bien / te haré la comida / qué quieres / como cuando yo era niña / dime /
ahora deja la inmovilidad sobre la silla /
sus dos piernas la sostienen / ningún hueso se ha roto / la cadera no sangra /
es fuerte como hace veinte años /
vuelvo a despertar
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soñado ayer

18.11.10

Sueño 2

Estoy con Haku en una casa enorme. Las habitaciones son embudos anillados como el cuerpo de un gusano.
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Va cayendo la noche y temo que el sueño me haga perder la conciencia. Un muchacho de unos catorce años, sucio, con una risa desagradable, intenta arrebatarme a mi hijo. Corro hasta un patio amplio donde hay un festín. Todos me ignoran. Volteo a verme los brazos y sólo tengo la ropa vacía del niño. Grito. Lo busco por interminables estancias que se alargan y progresivamente van disminuyendo de tamaño -debo agacharme para entrar en ellas. Lo encuentro dormido en una cama. Apenas cabemos en lo que es el final de una de las habitaciones-embudo. Lo aprieto contra mi pecho y salgo corriendo de esta casa. La gente, tras de mí, se evapora con rapidez.
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Abro los ojos. Estoy acostada y Haku descansa junto a mí. Suspiro, aliviada. Hay quejidos en la habitación contigua. Olor a humedad. Polvo. Me pongo de pie. Veo a mi alrededor altos muros de piedra con imágenes de soldados en combate, madonas y ángeles. No puede ser. Maldita sea. Golpeo uno de los polvorosos murales y de él brota un llanto tristísimo. Las madonas se quejan y se contorsionan.
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Los soldados adquieren volumen, alzan sus bayonetas, saltan hacia el recinto. .
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Despierto otra vez.
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soñado el 11 de febrero

Sueño 1

Estoy muerta. Fui arrollada por un auto, junto a un pequeño niño. Estamos en el Infierno. Es un lugar sin paredes sin suelo sin techo.
Nada.
El chiquillo no hace más que lamerse las manos como si las tuviera untadas de caramelo. Flotamos. Hay silencio y un viento fresco.
Veo venir hacia mí a una mujer descarnada, vestida con una tela transparente.
Pienso, Así que esto es estar muerta, lo imaginaba más terrible. Una voz me dice que ahora mi tarea consistirá en atormentar a los vivos.
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soñado un 18 de febrero