12.9.21
Él era un gigante
30.12.20
"Zapatos nuevos"
Un honor ver mi poema "Zapatos nuevos" en esta selección.
Siete poemas para esta semana. Selección de Felipe Garrido
Lunes, 30 de noviembre de 2020
16.10.20
Estocolmo Videopoema performático
3.8.20
Algunas consideraciones sobre El cuaderno de don Baruj
Libro citado:
4.6.20
12. Poesía de puertas abiertas/ Marisol Vera Guerra-México
24.3.20
Cerca del fuego
9.3.20
Pase de abordar
que tengo suficientes leucocitos y no he ido a China
antes de cerrar la puerta del coche
él me pone el kit salvador
a la espalda: cubrebocas
gel desinfectante / una estampita
para rezarle al santo de mi devoción
no ve al verdadero enemigo
el que escanea mi entrepierna
el que ausculta mi axila recién afeitada
el que revisa si tengo un pañuelo alrededor del cuello
una píldora en la mano / muslos de antílope o guepardo
listos para escapar
y no se lo digo
luego de subir mi valija al techo del mundo
él se irá entre volutas de aire
quisiera correr a abrazarlo
como nunca corrí cuando era niña
no lo hice tampoco al cumplir diecisiete
y abordar un tren hacia el vacío
ni las tres veces
que lo cambié por otro hombre y fracasé
miro las yemas del tiempo mis uñas mordidas
lo entiendo
llevo en el bolsillo mi pase de abordar
mi navaja de explorador mi rayito de luna
voy a volver le digo
cuida entre tanto a los nenes
esta noche ellos soñarán con abejas
desde un país lejano
y papá no encenderá la televisión
no hace falta
hace mucho hemos aprendido
a dormir bajo sábanas envenenadas
12.1.20
Mala memoria
Iba a responder / ahora / el poema
como si jugáramos una rara carrera de relevos
en la que nadie gana
en la que tu mano es un martillo y la estría de mi corazón un mapa
una puerta / un precipicio
pero no encuentro las jodidas ganas de escribir un poema
ni para ti ni para nadie
(especialmente para nadie)
le dejo eso a la gente docta
a las mujeres que se gradúan de la universidad un martes por la mañana
con mención honorífica:
toga lustrosa y cintas amarillas acordonando su virtud
enjutas las piernas
cocinándose en su tinta
sin delatar el ansia de romperlo todo
de montar los cuerpos: enjambres de letras
a horcajadas
no
no es para mí
desgastarme
en este mediodía
en el que solo quise responder mis emails
como cualquier muchacha
que ha dormido en bragas frente al ventilador
/ el dedo anular en
su imperfecta carne de ángel derrotado /
y aquí vienes tú
con esta voz tan parecida a la mía
tu gravedad hace girar la luna de mis caderas
y yo
no puedo rotar sobre mí misma
confundo el meñique con la "y"
porque mis brazos a veces son trenes
sumergidos en un azul clarísimo
/ hasta he olvidado cómo se escribe la palabra "azul" /
es tan mala mi memoria
¡dios!
tan mala en estos días
que no sé dónde puse la decencia
mi huesito de durazno
mi olor a café con nueces fritas
lo único es este montón de fonemas
que te empujo hacia la boca
pruébalos / cariño
así recibe un nene su ración de caramelos
así se pega el lechón a la teta de su madre
no me importa si entiendes
hoy amanecí un poco fastidiada
de ser comprendida
de que hombres y mujeres reconozcan mi lenguaje
hoy quiero no entender a nadie
hoy quiero cerrar la tapa del idioma
y echarme
sobre el piso
con la boca abierta
absoluta
inerte
13.12.19
Serenidad
Y contemplé mi reflejo entre crujidos blancos. Nunca el mar me pareció más sereno, como olvidado de sí mismo, a la espera de una noche prematura. A veces los ojos dejan escapar los colores.
A veces los sueños aterrizan lejos de la
bahía.
11.12.19
La promesa
6.10.19
La vida no es diferente
Los
días en que estoy triste me levanto temprano a poner el café y a barrer debajo
de la cama la basurilla acumulada el día anterior. Pico algo de fruta y
enciendo mi laptop. Reviso mis correos, empiezo a trabajar antes de que
despierten mis hijos. Si mis hijos despiertan conmigo haré exactamente lo
mismo, ahora con una niña rodeando mi cadera y un poco de baba en la mejilla.
Los días en que amanezco feliz repito la secuencia: café, limpieza, fruta,
trabajo, abrazos. La vida no es diferente afuera, los días en que estoy
triste y los días en que estoy feliz llegan por igual las deudas: renta, agua,
luz, teléfono; hay las mismas bocas que alimentar y el mismo trabajo por
delante. La mayoría de los días tengo lo que siempre quise, una vida ordinaria
y tranquila. Pareciera que pocos eventos sacuden esta casa o soy tal vez una
rara especie, entre molusco y mujer, que resiste las ondas del agua agitada por
el paso de los buques. Hoy fue uno de esos días que puedo llamar tristes,
de esos días en que algo no inevitable pero sí imprevisible rompe el flujo
normal del tiempo, en que el estómago se hace pedazos mientras el cuerpo sigue
avanzando en una estela de jugos viscosos. No recuerdo un día tan triste como
hoy. No me malentiendan, no estoy llorando en un rincón, yo solamente lloro
cuando se me quema el arroz o cuando se me rompe mi taza favorita. Entre
los días más tristes está aquel en que vi a mi abuela metida en el ataúd, otro
día muy triste fue cuando mi hija perdió el conocimiento en mis brazos mientras
corría buscando un doctor porque era fin de año y los consultorios estaban
vacíos. Esa cercanía de la muerte, no la mía, sino de quienes amo, es lo que me
ha llevado al límite de lo que llamo humanidad. Luego se encuentran estas
singularidades que se parecen a la muerte, que fracturan aquello que se había
construido minuciosamente durante años y entonces, aceptando el fracaso, me
queda solo algo por hacer: poner a hervir el café, barrer la basurilla
acumulada bajo la cama, esperar el abrazo tibio de una niña y la baba en la
mejilla.
14.8.19
Artrópodo
Quiero
escribir un libro acerca de la belleza que me ha inundado el corazón en mis
viajes, en los brazos cálidos de mis amigas y los besos de mis amantes, en las
visiones de paraísos con olor a sándalo y texturas de plumas. Tomo el lápiz y
hundo la punta del grafito en la hoja, tomo mi laptop y pulso las teclas, tomo
mi cabeza como a una pizarra para deslizar la memoria y no… mi sombra me lleva
hacia otras escrituras, hacia rincones oscuros, hacia precipicios que en
el cotidiano vivir están ocultos, los que mantengo al margen con una valla
metálica para que mis hijos no pisen los terrones sueltos. Trato de dirigir la
tinta hacia el agua transparente, hacia el sabor del vino dulce, hacia el cielo
despejado y no, nada; el poema como una blanda criatura se arrastra por debajo
de las hojas muertas, entre las raíces de palabras olvidadas, al interior de su
madriguera. Y desde ahí, mi solitario artrópodo observa una nuez tirada junto
al río y una papa a medio podrirse en una caja de madera, él lo ve todo a la
luz de un fuego manso, enroscado en sí mismo, con sus cientos de patas
entrelazadas, ve más lejos que el halcón y el búho porque él no necesita ojos
ni alas, este animal invertebrado que es mi poema solo necesita que yo lo deje
crecer a su antojo en el barro.
15.4.19
Violencia de género: Poemas
Lectura de poemas: #SiLaMuerteSeEnamoraDeMí (Voces de Barlovento Editores, 2019).
26.3.19
8.3.19
Umbral
echarme piedras en los bolsillos
como algunas mujeres
que han cargado (ya) el peso ígneo de sus ideas
mojarme la punta de los cabellos en un vaso de oporto
dormir en el umbral de mármol
donde la Muerte sostiene los versos magníficos
que nunca escribí
porque no he sido buena
ni he sido virtuosa
pero he sido espiga que besa la tierra en invierno
y alza su tallo en verano
porque al final del camino mi alma huye
del barquero
y se pierde en la neblina
sin pagar la cuota del viaje
condenada
a ver la belleza en el cuenco de sus manos
Fotografía: Giovanni Pasinato
13.2.19
12.2.19
Astillas (schegge)
Poesía para desactivar patrones establecidos.
Traducción al italiano por Silvia Favaretto.
14.10.18
Hipoxifilia
22.6.18
Quiero un mundo donde mis hijas caminen libres
20.6.18
El vestido de Lucy
no cualquier vestido
sino uno que me pasé noches enteras hilando
con la volátil materia de la utopía
sic sic sic
la máquina de mi cerebro hacía saltar la aguja
mientras su cuerpo denso
como ciertas estrellas de neutrones
se arropaba
con aire y luz
no nos iba tan mal [si lo pienso]
mi madre nunca tuvo un vestido en su infancia
las únicas telas que conoció entonces
fueron las que envolvían la mazorca tierna / la harina
el humo sinuoso de la leña
a mí en cambio
me
confeccionó pecheras y faldas plisadas
encajes / un bies de tafetán
incluso ropones para mis muñecas
¿hemos de olvidar que el destino
no es una línea recta?
[no]
es más parecido a una espiral
un toroide
un auténtico agujero sin fondo
así Lucy abrió sus ojos
cuando la fuerza de gravedad
nos halaba al centro del pozo
mis manos buceaban en los bolsillos
sin hallar un huequito
algo así como un respiradero
o un rayo de luna al estilo becqueriano
pero yo te digo
si alguna vez has tenido una hija
de bucles con forma de infinito
y ojos donde cabe el desierto
con sus saurios y tolvaneras
una hija que ve en una caja de cartón la mesa de una reina
y en el umbral astillado un puente a Camelot
una hija que se llame Lucy
Lucy Morgana
nacida a la mitad de marzo
verás que este vestido
cuesta más
mucho más de lo que dice la etiqueta















