DE LANZA EN ASTILLERO Y ADARGA ANTIGUA

La Poesía como Destino.

29.1.11

Iniciativa cartonera

Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas. Martes, 25 de enero de 2011.

Conocí a Laura Fernández en junio del año pasado, en Ciudad Jiménez, Chihuahua, durante el Primer Encuentro de Mujeres Poetas del Noreste y Quinto Encuentro de Mujeres Poetas en Huejuquilla. Supe de su valiosa labor en la edición y diseño de libros artesanales. Ahora su nombre me remite de inmediato a la Regia Cartonera, editorial nacida en Monterrey, que forma parte de una iniciativa latinoamericana para convertir el cartón desechado en una pieza de arte literario-visual.

Tuvimos la oportunidad de charlar junto a una cabina de radio y, tal vez, en alguna fila de sillas vacías. En cierto momento Laura sacó de su mochila un grupo de libros de diversos colores, diseños y texturas. Las tapas eran de cartón; se veían vestigios de marcas comerciales, rasgaduras y huellas. Cada uno encerraba un universo propio que afectaba mis sentidos.

Elegí dos poemarios de autores chilenos, uno de Raúl Zurita, Auschwitz, y otro de Galo Ghigliotto, bonnie&clyde. Al primer poeta lo había visto en uno de aquellos añorados encuentros de Letras en el Golfo (o, quizá, Letras del Mundo); el segundo era completamente nuevo para mí.

En la parte final de todos los volúmenes y en la presentación de su blog (http://regiacartonera.blogspot.com/) puede leerse: “La editorial ʽRegiaʼ cartonera es un proyecto cultural que nace en Monterrey y que se suma a la iniciativa latinoamericana de transformar el cartón desechado en una palabra provocadora e inquietante por medio de libros elaborados de este mismo material y a precio-costo. Cada ejemplar publicado por nosotros es único por su elaboración artesanal, lúdica e itinerante, abriendo un nuevo pasillo del que nos servimos para escapar del monopolio de las grandes editoriales mientras caminamos con pasos de utopía. El material con que están hechas las tapas de nuestros libros contienen restos de voces que han sido olvidadas; cientos de manos por las que circuló una caja antes de ser este cúmulo de ojos que se interiorizan en el cuerpo humano para extraer el anhelo y las pasiones abrumadas por los intereses comerciales. Es un espacio, se podría decir, donde reaparece la historia arrinconada en el closet. Queda en sus manos nuestros sueños tratando de que éstos se conviertan en una puerta hacia un nuevo mundo”. Firman Nérvinson Machado –escritor originario de Caracas, Venezuela, radicado actualmente en Monterrey– y Laura Fernández.

Entre sus títulos recientes se encuentran Shanté, de Alberto Chimal; Sibilina, de Felipe G. Alfonso y La doncella negra, de Esther M. García. Está pendiente, además, la presentación de Cuentos de tías y sapos*, de Yarezi Salazar; será la primera edición de un libro infantil y la ópera prima de esta autora.

Las actividades de La Regia van encaminadas, también, a enseñar a los lectores a construir sus propios libros a través de talleres. De manera paralela, Laura administra la revista electrónica Lóbulo Temporal (http://www.lobulotemporal.com/), que mantiene abierta la convocatoria para recibir colaboraciones.

Excelentes propuestas para difundir, de manera independiente, la obra de los artistas. Ojalá que Nérvinson y Laura nos mantengan al tanto de sus próximas presentaciones y, ¿por qué no?, hagan una en Tampico.
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* Al momento de publicar este artículo había aparecido en medios electrónicos sólo una propaganda preliminar del libro, que se anunciaba con dicho título. Hoy, 29 de enero, el volumen titulado El secreto de mi tía abuela, se presentó en la Librería del Fondo Fray Servando Teresa de Mier, en Monterrey.


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22.1.11

En la frontera de la realidad: Susana Chávez

Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas. Martes 18 de enero de 2011.

Dos mil once comienza mordiéndonos las entrañas a los mexicanos. “La pelona no escoge –dice mi abuela–, se lleva a grandes y chiquitos, a ricos y pobres”. Sí, la huesuda es imparcial, pero los criminales no. Ser mujer es, ya, un factor de riesgo. Agreguemos ser joven. Vivir en Ciudad Juárez. Amar la libertad. Susana Chávez, poeta juarence, que acuñó el grito de protesta “Ni una más” fue asesinada el día 6 de este mes, por tres adolescentes.

Me pregunto, ¿hay una minoría de edad para el crimen? ¿No son estos tres jóvenes el producto de una sociedad en la que el virus de la corrupción se expande más rápido que cualquier enfermedad?

Susana tenía treinta y seis años. Había participado activamente a favor de los derechos de la mujer y del respeto a la diversidad sexual. Defendía la equidad como centro de la existencia humana. Ahora su nombre oscila en la cruz de clavos, junto a tantos otros nombres de mujeres. Una cruz que señala la frontera de la realidad, entre el olvido y la memoria. Entre el dolor y la sed de justicia.

El sábado pasado, en mi correo electrónico encontré una invitación para asistir a una caminata, con el propósito de conmemorar su legado. “Con su asesinato, Susana es hoy, la protagonista de su poesía […..] Susana ha sido víctima de la violencia, de la represión, de la ingobernabilidad, de los noticieros y de los diarios, de la injusticia, de la ignorancia y la insensibilidad. En la cultura de muerte que vive Cd. Juárez, un cuerpo de mujer mancillado se exhibe en diarios y noticieros, en lo que pareciera trofeo de asesinos”, dice el mensaje, firmado por una red solidaria, que incita a no olvidar a “la camarada, la compañera y la luchadora que fue por la vida de las mujeres del mundo”.

La caminata se llevó a cabo el domingo 16, al medio día. El punto de partida fue afuera de la vivienda donde la poeta fue encontrada sin vida, y su destino el puente internacional Santa Fe.

Leo una entrada del blog de Susana (http://suchaca.blogspot.com), fechada el 29 de julio de 2010: “Sentí dolor antes de que se recrudeciera toda la violencia que estamos viviendo los ciudadanos de ésta mi natal Juárez. Pero ahora siento vacío, desamparo e impotencia, supongo que como muchos. Pensar en mejorías para mí está en verde, pero la esperanza la tengo aún porque soy mujer de fe. Viva Juárez!”

Veo que hay comentarios. Gente que le escribe a Susana. Amigos que le desean se la pase bien donde quiera que esté. Que su muerte no sea en vano. Que haya luz.

Yo me sumo a esta red de solidaridad en torno a Susana Chávez, y no encuentro otra forma de hacerlo que trayendo aquí su propia voz, que me ha estremecido: “Sangre mía, / de alba, / de luna partida, / del silencio, / de roca muerta, / de mujer en cama, / saltando al vacío, Abierta a la locura”.

17.1.11

Costumbres de un pueblo mestizo

Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas. Martes 11 de enero de 2011.
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Jacobo Castillo Cervantes, así se llama el hombre que urde paisajes y memorias en medio de los días. He tenido la fortuna de encontrarme con su libro, Costumbres de un pueblo mestizo, proyecto beneficiado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC), que vio la luz pública en 2009 y que está, ahora, en mis manos.

Este libro es como las huertas de mango y papaya: fuerte, lleno de vida, rebosante de colores. El municipio de Antiguo Morelos, Tamaulipas, es el escenario donde convergen el tiempo y los afectos, el apego por la vida sencilla y una nostalgia transparente como el agua de aquellos ríos de antaño en los que uno se bañaba saludando al Sol.

Narrado con gran sensibilidad, el texto me conduce hacia los verdores del campo, me invita a oler la tierra húmeda en donde brotan las matas de maíz, a danzar con la música del viento y a descansar junto al fuego manso de la cocina.

En su prólogo, Enrique Rivas Paniagua evoca al “tejedor de costumbres”, calzado con huaraches y en la testa, un sombrero tantoquero. Frente al rostro del artesano, el músico y el promotor cultural, habla, expresivo: “Jacobo, mi hermano huasteco, el artífice de quimeras desde la sangre-savia de una ceiba”.

El autor de este volumen nos advierte que no se trata de una monografía, ni de un ensayo histórico; no es una sesuda investigación académica, sino “una pequeña recolección de datos sueltos, desordenados de por sí, a los que quien esto escribe ha tratado de darle algún rumbo, de manera que el lector, pueda darse una mediana idea de eso que en nuestro pueblo pudiera llamarse cultura popular, o más bien, nuestras costumbres”.

A lo largo de diversas estancias que van desde “el monte” hasta “la historia”, Jacobo describe el acontecer huasteco desde adentro, en ese punto preciso en que se entraman el sentido poético y el mítico. Hace un llamado a rescatar la antigua sabiduría, el conocimiento de las plantas curativas, el respeto a la naturaleza en contraposición a la explotación desmedida de la tierra y la defensa de las tradiciones que, de a poco, son devoradas por la globalización. Al final, agrega “algunos cuentos”, como el de “La cueva de Nicolás Pérez”, en la sierra de Tanchauil, donde se oculta un fabuloso tesoro.

Costumbres de un pueblo mestizo, está basado, principalmente, en la tradición oral y en las vivencias propias del autor. Un patrimonio comunitario que nos corresponde preservar y revivir, entregándonos a su lectura. Como suele suceder con este tipo de publicaciones, el tiraje es pequeño y la distribución no tan amplia como quisiéramos. Mi afortunado hallazgo ocurrió en el Centro Cultural de la Huasteca Potosina, en Ciudad Valles, San Luis Potosí.

Traigo aquí las palabras de Arturo Castillo Alva, que aparecen en la solapa del volumen: “Ojalá que este trabajo de Jacobo sirva para que no olvidemos lo que hemos sido antes de convertirnos en lo que no decidimos ser. Y, también, para que otros jóvenes como él sean cuidadosos y lúcidos con su presente, observen con atención el entorno de sus días, construyan lo que mañana será su pasado …y lo amen, y lo defiendan”.
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15.1.11

este pajarito salió a cantar


y su canción era un himno a Tampico



Fotografías: mvg

11.1.11

Cuasi epístola escrita un martes

Para la Kika

Hermanita, esa cierta insatisfacción por la escritura me parece saludable; aunque, los pequeños tejidos de luz son gratos a los ojos de los enfermos.

Ando en cosas mundanas, como la de actualizar mi currículum. Este debería ser, también, un género literario. ¿Has reflexionado acerca de los  personajes que somos capaces de crear en dichos papeles?

Tecleo una palabra y me pongo a leer un relato de Carver. Me gusta cuando Jean aborda el avión. ¿O es Susan? Puede ser Fanny o Annie. Digamos que se llama Linda. Me gusta la escena de Linda abordando el avión. Ahora que lo pienso, esa escena no se ve. Pero sí hay un avión. En cuanto termine este cuento, le sigo. Cierro el libro. Vuelvo a mi laptop. Alguien me saluda en el face. Escribo una frase convencional. A mi derecha, el anuncio de una página sobre cómo hacer que el estómago se reduzca. Imagino un mapamundi hecho de estrías, y la cara de una amiga a la que no he visto en un año, su mirada extraviada en volutas de humo que se esfuman al caer la noche. La voz de una mujer anciana, he vuelto a fumar por su culpa. Entonces descubro que nadie me ha saludado. Mandé un mensaje al vacío. El vacío es lo único que siempre me responde. Aunque, no es propiamente un vacío, sino algo como una pelotita de hule espuma saltando bajo una escalera.

¿Qué estaba tratando de escribir?, ¿un currículum o una epístola? Ni siquiera tengo un tema. Qué tal si. Hace unos días vi el mar. El mismo mar que besa el costado de Tamaulipas –mataulipas, diría Arminé–, allí, en Veracruz. No había muchachos tragando monedas, sólo un elefante metálico con escalones en el trasero. Al caminar sobre la arena me vino a la mente una deducción lógica: entre más se acerca uno a la costa más se alarga la distancia que hay que recorrer. Volvamos al punto –el punto no existe, dirá un viejo amigo aferrado a la idea de la continuidad–, te iba a escribir una carta. Una costumbre extinta. Sería más provechoso redactar un tratado sobre los hábitos sexuales de la mosca de la fruta. No perdamos la saliva en esto, iba a preguntarte cómo estás. Qué nuevo poema has arrojado por la ventana. Todos hemos arrojado un nuevo poema por la ventana. Y es ése, indiscutiblemente, el mejor poema del mundo. Casi tan bueno como la ecografía de un estómago hinchado por el exceso de alcohol.
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Las palabras se me queman y el tiempo se me destiñe. Seguiré fotografiando pájaros e insectos. Es martes, y la semana ya luce gastada como una llanta a la orilla de la carretera.

9.1.11

La naturaleza del mal

Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas. Martes, 4 de enero de 2010.

Tenía unos dieciséis años cuando la desquiciada pareja protagonizada por Juliette Lewis y Woody Harrelson en “Asesinos por naturaleza”, me perturbó los sentidos. Estos Bonnie y Clyde modernos me hicieron recordar los cuentos de Edgar Allan Poe, donde el alma humana era subrepticiamente raptada por el demonio de la perversidad.

Lo perverso, según el escritor bostoniano, está ya en nosotros. Dicho en sus palabras: "Y porque nuestra razón nos aparta violentamente del abismo, por eso nos acercamos a él con más ímpetu."

Durante siglos la discusión sobre el origen del mal ha estado viva. Pero, a todo esto, ¿qué es el mal?, ¿una idea, un espíritu, un gen? Dice el filósofo alemán Rüdiger Safranski: “El mal no es ningún concepto; es más bien un nombre para lo amenazador, algo que sale al paso de la conciencia libre y que ella puede realizar.”

¿Se pueden “construir” mentes sanas o enfermas a través del mero aprendizaje, o nos enfrentamos a tendencias innatas de nuestra especie? Antes de sentarme a escribir esta columna busqué a través del google algunos conceptos como “instinto”, “violencia” y “conducta”. Me sorprendió encontrar una gran cantidad de blogs y páginas de todo tipo donde se apunta que “el ser humano no tiene instintos” o que “no existen pruebas concretas de que los genes influyan en nuestra conducta”.

Recordemos lo que, en la actualidad, el mundo sabe acerca del genoma humano: compartimos el 98 por ciento de nuestros genes con los chimpancés y el 94 por ciento con los mandriles. No hay, entonces, por qué no considerar válidas las comparaciones de estudios realizados con monos –u otros animales, cuyo genoma tampoco está lejos del nuestro–, en los que numerosos datos refieren la influencia de los genes en la conducta. Muchos estudios, en realidad, se han hecho también con personas.

Reacciones conductuales provocadas por hormonas como el cortisol (prácticamente, sinónimo de Estrés) o los neurotransmisores como la serotonina (relacionada con la personalidad), son animadas o inhibidas por la acción de ciertos genes.

Estas investigaciones nos han llevado a una nueva percepción del homo sapiens: al parecer no sólo tenemos instintos, sino que éstos son más diversos y complejos que en otras especies. Por ejemplo, se habla de un instinto relacionado con la estructura gramatical del lenguaje.

¿Significa esto que, desde la concepción, de acuerdo al libro de la vida escrito en nuestros genes, ya está hecha la receta del asesino, el suicida y el ciudadano modelo? Todo lo contrario. Nuestros hábitos de vida influyen directamente en la activación de nuestras tendencias subyacentes. Ahora más que nunca, debemos ponerle atención al ambiente como un campo de cultivo donde, según la estimulación que se dé, se manifestarán los potenciales innatos de nuestros niños. Ahora más que nunca, con este conocimiento en sus manos, los gobiernos están obligados a crear ambientes igualitarios entre los diversos estratos de su población para favorecer el desarrollo de mentalidades sanas.

Expresa el Doctor Matt Ridley, periodista especializado en ciencia: “Lejos de estar nosotros a merced de nuestros genes todopoderosos, son a menudo nuestros genes los que se encuentran a nuestra merced.”

Dos mil diez cerró su saldo de crímenes en nuestro país. Desafortunadamente no podemos cambiar de golpe esta ensalada mórbida de corrupción en la sociedad, pero creo que un buen principio es cuidar nuestro entorno personal. Recordemos que la sociedad se compone de individuos. Y algunos de nosotros podríamos ser células saludables o verdaderos virus que diseminan la violencia. ¿Tú, qué estás haciendo ahora?