La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

16.5.17

Me asusta la gente demasiado buena

la que nunca ha pisado una rayita de la calle
con sus zancadas simétricas y exactas
la que toma el té sin derramarlo y sabe
una sola forma de asir la tasa
la que mira el mundo desde su pedestal de ladrillos
pierna enhiesta / lengua afilada
y distingue de qué lado van los botones
según tu cromosoma
según tu registro en el cunero
según la raíz de tu entrepierna
y rueda su burbuja llena de ojos
como una mosca
aleteando
en cada ventana
esas mujeres esos hombres
que van a salvar la Tierra
con su bondad infinita
este pobre planeta que hemos ensuciado
con nuestros tatuajes
y nuestros fluidos
y nuestras frases feministas
y nuestras canciones ruidosas
y nuestras placentas arrojadas al mar para pedir deseos
me da miedo
su gesto de novia conduciendo un auto
al vengar su propia muerte
ellos no tienen sombra
no son asesinos ni cortan cabezas
duermen tranquilos
en su almohadón de plumas sintéticas
se deslizan por la penumbra sin tocar el suelo
mientras yo
mujer que camina en el barro
alma condenada por Telmex
hija de la lujuria
disímil / dispareja / inversa
abro las piernas y alumbro fantasmas


11.5.17

#SiLaMuerteSeEnamoraDeMí

I

pensaba en esa foto de perfil
donde sonrío levemente
como ciertos condenados a la horca
por pura fricción de los corazones / no es que me sintiera mal
el amor hace que una se vea radiante
(incluso en los treinta)
y con ganas de caminar sobre los puentes
como si la calle no existiera
como si el tiempo fuese un licor barato en el ombligo
un remedio para adorar serpientes
un golpe de mazo ¡cras!
alarido que nos hace girar en sobresalto

II

dime [si] te acuerdas
yo estaba exasperada
en mi camisa de once dimensiones
aguardando el timbre
para salir corriendo de mí misma
y no volver
si no era con la risa desdentada de los locos
tú hablabas sin parar
de todas esas cosas que se dicen en un día perfecto
cuando nadie ha arrojado espejos contra las paredes
ni
fotografiado sombras que beben la cicuta
¿qué ambición más noble?
¡desatar el alma de su rígida atadura!
abordar ese autobús hacia un lugar desconocido
del que no hay retorno (tú eres el lugar puedo decirte)
qué más da
si olvidamos quién de nosotros es la presa

III

hoy la muerte me persiguió por las escaleras
estirando su mano de salitre
no es en realidad como la pintan
ni huesuda ni triste sin cabello
no
la muerte es robusta como un cetáceo
y usa pantalones flojos
no muy risueña que digamos
le gustan las mujeres que escriben poesía
las que traen falda corta
las que fuman y escupen sin recato en las aceras
no le agrada si se ponen fálicas si sacan las uñas
si gritan Hija de puta No me vas a arrancar los ojos

IV

la muerte dice que yo quiero asesinarla
pero (le digo) muerte eso no tiene sentido
tú llevas millones de años existiendo
nadie te aventaja
cruel o benévola
al final siempre ganas
y Ella vierte lágrimas pequeñas
por sus cuencas
podridas
me abraza
muerte (le digo) un poco maternal
algún día pagaré dos monedas
y me mostrarás tu reino como un avaro accionista
que lo ha conquistado todo

V

necesitamos una foto nueva
cariño
con pose de animales viejos y gordos
(las uñas extirpadas
panza satisfecha)
sobre una barda con botellas rotas
lamiendo confituras
flash / flash / el destello de las cámaras
cuando nos aborden periodistas
les diré el secreto para deshidratar recuerdos


VI


se puede sangrar mucho y seguir viva
sangrar por todas partes por la oreja el fémur
en medio de las piernas
las plantas de los pies sangrar sangrar
eso es normal dirán los jueces
cuando vayas con el hígado en la mano
la cabeza de tu hermana en un frasco
tus hijos adheridos al cuerpo
¡sangre! ¡sangre! señorita es lo que usted quería
¿o señora? cómo debo llamarla
no se ofenda / usted se dejó matar
las chicas buenas no se enojan aunque sangren



3.5.17

Espinas verticales [ELLA]

"El conjuro (confesiones)" es un proyecto literario a través del cual narro experiencias personales en torno al amor, la maternidad y la cotidianidad.


Las sombras simétricas, agrupadas bajo el calor de marzo, construían un código visible desde la ventanilla del avión. Era la primera vez que me acercaba a la frontera entre México y Estados Unidos. El motivo, el encuentro de escritores "Literatura en el Bravo". Mis sentidos alertas esquivaban la distancia entre el pasillo de la aeronave y el pequeño ojo por donde el paisaje me saludaba. ¿Qué era lo que esas líneas, a manera de jeroglíficos, me intentaban decir?

Recordé la primera vez que escuché hablar sobre Ciudad Juárez, fue en los 90, en una obra de teatro donde salía una Muerte Catrina. Esa fue también la primera vez que oí la palabra Feminicidio. Yo era una muchachita sin demasiada noción del horror sembrado en mi país. Había crecido en Tantoyuca, un lugar (entonces) tranquilo, donde niños y jovencitos podíamos salir de casa a jugar o a caminar, y volver con el ocaso sin que nadie entrara en pánico.

Al paso de los años el nombre de Ciudad Juárez se fue poblando de imágenes escalofriantes y tomó, en mi mente una forma abstracta, fantasmal. Ya instalada en mi edad adulta conocí a algunos poetas juarenses y vi que ellos son gente buena, gente amable a la que una y otra ocasión, en distintos espacios, volvería a encontrar. También supe del asesinato de la poeta Susana Chávez.

Dudé en decirles a mis familiares a dónde iba porque no quería preocuparlos. Y en efecto, se preocuparon. Aunque, a estas alturas cualquier lugar del país parece un destino incierto. El norte de Veracruz, donde pasé mi infancia y adolescencia, al igual que el sur de Tamaulipas, donde nací y posteriormente hice mis estudios profesionales, son ahora blancos de carnicerías.

Lo que sentí al llegar a Juárez no fue miedo, sino un calor agradable (no me refiero al del sol que más tarde dibujaría rombos entre las cintas de mis sandalias, sino al de los seres humanos). Entre las cosas que llamaron mi atención durante mi estancia en esta zona fronteriza estuvieron la amplitud de las calles y la serenidad del desierto; finalmente la ciudad tomaba una forma definida frente a mis ojos y era bella. Nunca antes se me habría ocurrido pensar en ella con calidez. Me resultaba difícil imaginar en estos escenarios todas las atrocidades sobre las que había leído. Necesitamos ver, también, una cara bondadosa de las ciudades de las que nos llegan tantas malas noticias.

Pero al fondo del paisaje percibí un olor peculiar. Táchenme de absurda, yo sé que ese olor existe y que no viene de los cuerpos en descomposición sino de otro origen intangible, algo que parece emerger de las cloacas de la memoria: el olor a muerte. ¿Cómo lo explico?, no es la sensación física, no el hedor que despiden las bacterias sino el perfume puro que usa la Muerte cuando sale de su abismo a caminar entre nosotros. Yo he sentido ese olor en otras ciudades, flotando en la atmósfera, se mete entre los huesos y aunque reine la calma no lo deja a uno sosegarse. 

Ese aroma no opacó la sensación de bienestar cuando recibí una y otra muestra de cordialidad por parte de los anfitriones del evento, de mis compañeros escritores y del grupo de chicos y profesores de bachillerato donde hospedaron por un par de horas nuestras letras. Y en verdad vi que esas letras eran necesarias, más allá de su sentido estético, necesarias como agua, como un pan. Y descubrí al fondo de mí un sentimiento que me perturbó, algo como… ¿culpa?, ¿de qué? Acaso por estar viva, por sonreír, por tener la oportunidad de viajar, leer poesía, regresar a mi casa y abrazar a mis hijos mientras tanta gente no...

Es tan normal ver la cara de la violencia que reír y relajarse parece antinatural.
No hay permiso para sentir paz.

Lo cierto es que en este epicentro del caos me sentí humana, algo de mí se convulsionó, se dejó ir entre las sombras y retornó más luminoso.

Y escribí este poema para la poeta Claudia Luna Fuentes, ahora que lo pienso, creo que también lo escribí para la Ciudad y sus signos de tierra:

Ella
no me ve como a una mujer esqueleto
a la que hay que echar a la calle
o cortarle un mechón de pelo con las uñas
no me ve como un trozo de carne
al que hay que lavar con detergente
para desollarlo después
no me ve como a una niña
a la que debe arrebatarle las tijeras
para que no le ensucie el piso
no me ve como al animal desmayado
al que debe palmear el espinazo
para que respire y se vaya
y se lleve
su llanto
su alarido
sus espinas verticales
todo el veneno
extraído de tus ojos
porque es a ti a quien ve
a ti a quien la roca
a quien la urdimbre
a quien
Ella
solo ve: cervatillo asoleado en el barro


Imagen de la serie "Violencia de género en ilustraciones",mvg, 2017.

30.4.17

El costo de crear


"El conjuro (confesiones)" es un proyecto literario a través del cual narro experiencias personales en torno al amor, la maternidad y la cotidianidad.

Cuando nuestra obra artística realmente es sincera no dejará indiferente a los que se acerquen a ella, puede enamorar o asquear, pero rara vez pasará desapercibida. A eso aspiro, a una sinceridad absoluta en lo que dibujo y escribo. Pero el precio es alto, porque una obra literaria que mueve emociones también despierta tormentas, así como a unos los hace sentir que su propia alma habla por esos signos a otros les hace sentir vulnerables y expuestos. Hace que se disparen apegos, que se ventilen humores e incluso que otros se apropien de una parte de esta obra y la lleven por rumbos que uno ni siquiera imaginó. ¡Y el culpable es el artista!, porque él se atrevió a hacer visible la herida, porque él movió las aguas de la consciencia, endurecidas y frías, porque él expuso la cara del monstruo que duerme debajo de la cama. Así, algunos optan por circunscribir el arte entre las paredes de la racionalidad, por desnudarse a medias, por no escarbar demasiado para no herir ni ser heridos. 

Pero todo refugio del dolor, en este sentido, es mera ilusión.

El dolor está aquí, necesitamos verlo fluir y dejar que tome la forma de una mariposa.

De ahí que la soledad del espíritu creador, del ser humano que piensa con profundidad y habla sinceramente, no consiste en un espacio físico sino en un espacio interior donde cada vez está más cerca de sí mismo.

Nuestro camino a lo largo de los años se va estrechando como un embudo y muchas personas que creímos significativas en nuestra fugaz morada de tiempo se van porque no pueden con el peso de lo que somos; porque dejamos de coincidir con su ideal o con su versión [mutilada] de nuestra naturaleza; porque solo pueden acompañarnos hasta donde termina cierto estado de confort y nunca lucharán por nuestro amor, ni se detendrán a preguntarnos cómo se ve el cielo desde nuestra ventana. Porque es más fácil huir que confrontar; finalmente, cada uno de nosotros elige sus prioridades. 

En este momento de mi existencia me percato de cuánto valor, cuánta convicción hacen falta para seguir. Y cuán tentada se siente el alma a abandonar su propia senda solo para ser confortada por ese abrazo de la aceptación, solo para evitar el sufrimiento de las pérdidas. Pero entonces recuerdo que hay algo más grande que se pierde si renunciamos a ser nosotros mismos. Y quienes estamos impelidos por esta fuerza tal vez ni siquiera podemos. Si tratamos de callarnos, esa voz auténtica nos perseguirá en sueños, nos arrebatará de la vida cotidiana, nos obligará a volver a sus bosques, a correr entre la sombra de sus árboles. 

El arte (y las susceptibilidades que de este se desprenden) es como un imán, ha acercado a mí a mucha gente que, de otro modo, pertenecería a un mundo distinto, y la misma pulsión creativa ha alejado a muchas otras. 

Y es aquí donde me resulta difícil trazar una frontera entre mi obra y mi persona. Entre mi obra y el amor. Mas, ¿no decía Jung que el amor verdadero solo revela sus delicias a quienes conocen el sacrificio, quienes son capaces de los mayores esfuerzos, a quienes son auténticos?


29.4.17

Violencia de género en ilustraciones

A través de estas ilustraciones visibilizo el problema de la violencia de género en la pareja y exhorto a la sociedad a sentir empatía hacia las mujeres que sufren algún tipo de maltrato. Derribemos el mito de que somos culpables de que nos lastimen y fortalezcamos nuestras redes de apoyo.
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10.4.17

No me tendrás callada

El silencio también puede ser una forma de opresión. Me niego a vivir en un sistema donde mi opinión es considerada una interrupción, donde debo negar mi tristeza para no parecer débil o para que no me culpen de victimizarme, donde si digo lo que pienso soy tachada de imprudente y de soberbia, donde debo sentarme y esperar callada mi turno para hablar solo porque el que tiene la palabra es físicamente más fuerte que yo o goza de un privilegio, donde me quieren obligar a desprenderme de mi papel de protectora de mis hijos y de protectora de mí misma. 

El silencio es sabio cuando nace de la consideración, el amor y la empatía, nunca cuando es una cárcel para encerrarnos la lengua.


















1.4.17

Si no hubieras usado Guillette en los 80

aquel niño que se hacía tatuajes con navajas de rasurar
me regaló un día
un cupón para soñar despierta
nadie
me había levantado aún
del suelo       en una habitación desconocida
nadie me había puesto la píldora en la lengua
para dibujar flores de mármol en mi boca
ni jugaban los fetos
ese softbol paranormal en mi alacena
yo
era una niñita que intentaba cubrirse los oídos
al pasar desbocado el hombre rata
ese irrespirable monstruo
jadeante
con los pies hundidos en un par de zapatillas grises
y entonces los muchachos
creían posible escapar de su reflejo
meterse las manos al bolsillo seco y extirparse el hambre
sin saber
que treinta años después
las luces del semáforo
les dictarían su suerte
como ahora
la lluvia burla el tragaluz y moja los cables de mi cuarto
el pecíolo metálico descansa:
el agua no se ha teñido de rojo

28.2.17

El poder sanador de los cuentos en los niños

¿Puede un cuento ayudar a construir el mundo emocional de un niño?, ¿existe dentro de cada persona una voz capaz de transformar la vida cotidiana en una historia mágica?, ¿quieres descubrir el poder sanador de los cuentos en los niños?

Ediciones Morgana ofrece durante los meses de marzo y abril de 2017 un taller en línea dirigido a: Padres de familia, educadores y todo tipo de público.

Durante dos sesiones, de dos horas cada una, trabajaremos con
el cuento como un medio para:
      Potenciar la fantasía creativa.
      Desarrollo de procesos de pensamiento.
      Resolución de conflictos.

Existen estas dos opciones para tomar el taller:
Jueves 30 y viernes 31 de marzo: de 10 a 12:00 h
Jueves 6 y viernes 7 de abril: de 16 a 18:00 h

El taller se dará a través de Skype.
Costo total: $100 (cien pesos); incluye materiales de lectura en pdf.

Las inscripciones se hacen a través de facebook:  
o a través del correo: 
ediciones.morgana@yahoo.com 

A las personas que manden mensaje para inscribirse se les proporcionará el número de cuenta para el depósito y se les indicarán los detalles pertinentes para unirse al taller.



20.2.17

[...]

Este no es un poema
¿sabes?
si lo fuera
convertiría la oscuridad en belleza 
porque yo creo que eso hacen los poemas
aunque me llames cursi
aunque me increpes: no / no
Poema es el que lleva un trasfondo 
cómo se dice / político / sí / esa es la sentencia
nosotros queremos saber nombres y fechas
que nos ubiques por google maps
y (si es posible) nos des una respuesta
Poema es el que puedes tasar con una regla / una balanza
el que llevas a pasear a las ferias con una correa sujeta al cuello
para que los hombres cultos se detengan a mesarle la pelambre
¡ay!, pero cuánto has crecido / la última vez eras apenas un oxímoron 
yo no tengo nada de eso
lo que traigo es una muerte
sí oíste bien
un trozo de cadáver
un pulmón roto 
así / sin metáfora
porque he visto a una niña destrozada por caníbales
a la que le arrancaron los senos
a la que le mataron a su padre y a su hermano
a la que echaron al desierto sin un gramo de piedad
y yo / después de ver eso
no tengo valor para mirar el rostro de mis hijas
no puedo irme a la cama en paz y despertar pensando en Whitman o en Cavafis
no puedo sentarme al escritorio tan humana como siempre
y escribir algo a lo que pueda llamarle poema
.