La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

19.7.17

Fábula

era yo una virgen preciosa
en un tálamo de fuego
de alabastro y miel la carne
tibio el tacto de mis pétalos
.
¡mentira! 
grita el viento
tras la roja filigrana del ocaso
no eras más que un maniquí
en que los vestidos del infortunio daban vueltas
escritos estaban ya
tu nombre y el de tus hermanas
en el libro de las cuatrocientas lenguas
.
oh
cómo puedo rebatirle una idea
al silfo vagaroso
a la oruga que corroe mi entraña
a los sombríos pliegues de un reflejo
si apenas recuerdo mi origen
.
¡mentira!
vuelve a gemir el aire
con su ronca voz de hojas tribales
sabes bien de cual árbol nacieron tus perfumes
en qué fuente abrevaron tus pasos
en donde se gestó la lluvia
que hace germinar el trigo

.
en verdad
nada sabía de la mazmorra que hoy enluta
mi apacible alma
ni del cóncavo resuello de los pájaros
ni del vino y su arrebol nada
.
¡deja ya de mentir!
increpa el soberano vigilante
a la mujer arrodillada en la neblina
tú sabías quien usurpaba el trono de las Parcas
mitad bestia y mitad lumbre
y así adornaste tu cuello con rubíes
y danzaste desnuda al caer la tempestad
¡ahora paga!
¡deslízate al vientre de la roca
como corresponde a los fantasmas!

.
Y he aquí
que cayó la furia del relámpago
se agrietaron las calles de la ciudad blanca
y los demonios que permanecían sedientos
agitaron sus alas
la doncella lamió sus cicatrices
sus pies como dos dientes de león
abandonaron el suelo
volátiles
ligeros
dejando para siempre un aullido entre los céfiros:
¡mentira! ¡mentira! ¡mentira! 






13.7.17

La canción de los peces abisales

Hoy abrí la puerta
no cualquier puerta / sino esa que me dijiste que nunca abriera
y vi la mazmorra
donde dormían los esqueletos de todas las doncellas
en medio estaba yo: una niña sin pies
aún humeaba el hacha del verdugo
su hilo rojo
infinito por el suelo
sin alcanzar la redención
.
Los grifos de la casa estallaron
en un gran vómito
sin alejar esas sombras entre guillotinas
mirándome
las oigo rumiar:
.
no escribas nada
no pienses nada
nunca fuiste nada

.
¿Tengo argumentos contra la lógica?
soy una criatura salvaje
tan dada a correr por los bosques del alma
y tan poco habituada
a beber el té con azúcar
.
La mañana sigue aquí
a pesar de haberme quedado sin saliva
se acicala su pelaje de luces
eleva el vuelo entre los edificios
hacia una línea indecisa
.
Amor no tiene alas doradas
perdió el impulso de saltar muros
.
Cuando robé la llave
te parecías a un río lleno de canciones
sumergí mis piernas en tu odre negro
y tú envolviste mi llanto con la lengua
.
Hoy me parezco un poco a las lechuzas
a las almas que vagan descarnadas
en los cementerios
con ese tufo a vinagre
a sal con arroz
¡seguro las has visto!
todos las hemos visto
cuando los peces agrios saltan
desde el pozo abisal de la memoria


12.7.17

Contra los dictados del depredador


Desde que comencé a compartir información acerca de la equidad de género y la denuncia del machismo, incluyendo mi propio testimonio poético, he visto ciertas reacciones que, aunque pude haber esperado, no han dejado de sorprenderme. Algunos lectores, ora desconocidos, ora buenos amigos o familiares, han coincidido en un punto: la tendencia a creer o al menos poner en duda si no estaremos las mujeres que hemos vivido ciclos de violencia "buscando" a nuestros agresores para lograr un “empoderamiento tipo víctima” o para “convertirnos en heroínas” o por una necesidad de aprobación y consuelo de otras almas lastimadas.

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No diré que una mente no sea capaz de torcer sus afectos y llegar a estas motivaciones subyacentes, no sé si un poco perversas, pero dudo mucho que el sueño de alguna mujer sea terminar colgada de una caseta telefónica, empalada con una escoba o apuñalada en su recámara.
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Muchas mujeres que cíclicamente nos hemos involucrado en situaciones nocivas: un trabajo, un matrimonio, un estilo de vida, cualquier situación que al principio era deslumbrante y acabó siendo un martirio, contrario a lo que la apariencia apunta, no buscamos aumentar el sufrimiento. La trampa consiste, precisamente, en lo contrario: la búsqueda del placer, de cierta imagen del Paraíso o de un ideal.
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Muy a menudo las experiencias tempranas de la vida no nos proporcionaron los elementos psíquicos necesarios para desarrollar una consciencia real del peligro; quizá no nos estimularon lo suficiente para confiar en nuestras propias percepciones. No reconocemos las señales de riesgo o no les hacemos caso aunque estén allí parpadeando ante nuestros ojos. Además, gran parte de la violencia hacia nuestro género ha estado normalizada.
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Una opresión histórica nos ha limitado sistemáticamente para desarrollarnos en los distintos ámbitos (profesional, personal, económico, etc.), más a menudo nos han enseñado a ser condescendientes y amables mientras a los varones se les enseña a competir, a ser directos y hasta invasivos (lo cual deriva en baja tolerancia a la frustración y falta de empatía). Por si fuera poco, una porción de las mujeres se convierten ellas mismas en guardianas de la tradición y se encargan de someter, juzgar y desvalorizar a las demás y otra porción, a fin de rebelarse intentan cortar drásticamente con todo lo que huela a feminidad, mutilándose a sí mismas.
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Este encarcelamiento sistemático y normalizado del instinto femenino hace que muchas de nosotras, especialmente si somos sensibles y creativas, nos sintamos como lobas hambrientas, desesperadas por encontrar “eso” que nos hace falta y que no sabemos ni siquiera qué es.
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Cuando estamos tan hambrientas de vida, de amor y de creatividad, si no tenemos la pericia que nos hace advertir y sopesar el peligro, mordemos fácilmente los cebos, las promesas de aventura y de pasión, las cosas que parecen una fuga del dolor o anticipar alegrías intensas y es posible que sí nos las den, pero el precio es muy alto, al final podemos perder incluso la vida.
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Se llega al grado en que el cerebro se condiciona a las descargas de oxitocina, adrenalina y otras sustancias en un proceso adictivo. Quien ha trabajado con adictos sabe que el consumo de la sustancia va aumentando precisamente porque estos tratan de detener la ansiedad y lo único que les ofrece la ilusión inmediata de sosiego es volver a ingerirla. Y, créanme, siempre habrá alguien dispuesto a aprovechar esta vulnerabilidad. Hay muchos sociópatas y manipuladores integrados a la sociedad; según algunas estadísticas, la proporción es más o menos de cada 5 personas con perfiles sociopáticos, 4 son varones. ¿Herencia, aprendizaje, o un binomio de ambas cosas es lo que lo desencadena?
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Las personas con un perfil agresor, especialmente los sociópatas o psicópatas, tienden a buscar como complementos a quienes tienen un alto grado de empatía y tendencia a perdonar. No es raro que busquen también algunas cualidades deseables en su objetivo, como un alto desarrollo profesional, talento o belleza física; especialmente los agresores de tipo narcisista, pues son como vampiros psíquicos que buscan apropiarse de los recursos de los demás, tanto materiales como personales. El agresor hace, entonces (aprovechando esta susceptibilidad de la víctima), un entrenamiento mental dentro de un ciclo de idealización-desvalorización que gradualmente le va distorsionando la percepción de la realidad. Recordemos que esta distorsión se liga con procesos químicos en el cerebro y con el aval social de la violencia.
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Además, dentro de las relaciones conflictivas, la fase del ciclo de la violencia que consiste en la acumulación de la tensión (ahora lo sé) puede durar periodos muy prolongados lo que hace que se forme una burbuja en la que parece no pasar nada, y aunque haya siempre indicadores no hay uno lo suficientemente fuerte que sacuda la consciencia. Pero tarde o temprano esta tensión acumulada estallará en una gran explosión y, lamentablemente, entre más prolongado y “pacífico” haya sido el periodo de acumulación de la tensión más violento será el arrebato y estos ciclos son progresivos. No importa qué tan lejos creas que han llegado, la próxima vez será peor, te lo aseguro. Es mejor no quedarnos a averiguar qué sigue.
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En ocasiones ni siquiera hay en nosotras una búsqueda de experiencias intensas, sino un deseo de quietud, de un remanso de paz, pero no sabemos cómo, dónde, con qué recursos alcanzar ese estado. Esto no es relativo a la edad cronológica. Cada mujer sigue un proceso individual y podemos hallar mujeres jóvenes muy maduras y a otras en la adultez que aún son bastante ingenuas. O podemos ser maduras y sensatas en unas áreas de nuestra vida y en otras estar completamente desprotegidas.
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Esto lo he observado con frecuencia en mujeres que tenemos una inclinación artística o vocación de cuidadoras, pues nos orientamos más hacia el área de las sensaciones que hacia la lógica o el pragmatismo. Y a menudo arrastramos un complejo de salvadoras: queremos curar al otro porque estamos heridas. En efecto, nuestras heridas pueden ser la base sobre la que se construya el autoconocimiento y, por tanto, el conocimiento de los otros, pero antes de que ello suceda hemos de apreciar lo que está oculto bajo la carne, sacar la pus, limpiar la sangre coagulada; si no hacemos rigurosamente esta limpieza lo único que conseguiremos será herirnos más.
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Quizá solo intentamos ir con el flujo de la vida, pero hay ciertos vacíos en nuestro interior que nos vuelven vulnerables a esa clase de depredadores.
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Cuando una persona es víctima de maltrato atraviesa etapas en las cuales no logra darse cuenta de sus recursos interiores para enfrentar y solucionar su situación. Esto no es relativo al grado de estudios formales ni a una cuestión intelectual, se trata de que las emociones están enganchadas dentro de un proceso destructivo.
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Hay hombres y mujeres que pueden ser víctimas de abuso, tanto dentro de sus relaciones estables con otras personas, como fortuitamente, pero según las estadísticas, en el caso de los varones están más expuestos a ser víctimas de violencia aquellos con poca educación formal y con pocas oportunidades de desarrollo material y profesional; en el caso de las mujeres, aunque existan circunstancias de mayor vulnerabilidad que otras, en comparación con los hombres estamos mucho más expuestas que ellos a ser agredidas dentro de todos los estratos sociales, incluso si existe mayor educación formal. La violencia se encuentra, pues, más generalizada hacia nosotras.
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Según un estudio realizado en México "Casi al 70% de los hombres los asesinan con un arma de fuego, mientras que entre mujeres es apenas el 40%. Respecto a hombres, a las mujeres mexicanas las ahorcan, las ahogan, las golpean, las acuchillan, o las envenenan. Una de cada dos mujeres asesinadas muere en su propia casa".
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Este último dato es escalofriante. Significa que más o menos el cincuenta por ciento de las mujeres asesinadas, al menos en nuestro país, mueren sin salir de su casa; podemos inferir que el agresor podría ser un familiar o una persona cercana a la familia.
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Las mujeres, todas, necesitamos hacer una pausa y revisarnos a profundidad y consciencia. En mi caso, hasta hace relativamente poco tiempo comencé a ser consciente no solo de las agresiones visibles y drásticas sobre mi persona sino de aquellas más sutiles y encubiertas que he recibido desde la infancia, incluyendo desvalorizaciones “amorosas” del tipo “tú eres demasiado frágil para hacer esto”.
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No es nuestra culpa ser lastimadas por otros pero sí es nuestra responsabilidad comprender qué elementos de nuestra personalidad nos hacen vulnerables.
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Solo le haremos frente a la realidad cuando seamos capaces de mirar ese cuarto oscuro de la mente, donde sangran nuestras heridas, y de escuchar con atención la voz interior, la de la intuición, la que nos dice cuáles son esas señales de alerta que debemos observar para no morder los cebos, para no salir corriendo en busca de Paraísos ni para fugarnos del dolor cotidiano, el tedio o la tristeza. Lo expresa muy bien Clarissa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos: "Si una mujer no contempla las cuestiones de su propia muerte y su propio asesinato, seguirá obedeciendo los dictados del depredador".
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Dos cosas muy importantes que necesitamos hacer para protegernos de los depredadores son delimitar nuestras fronteras personales y procurar no tener vacíos, o al menos estar conscientes de cuáles son, para que no tratemos de llenarlos con la primera ilusión que se nos aparezca.
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Actualmente enfoco una parte de mi labor artística a una esfera social, por la equidad de género y la prevención de la violencia, porque asumo la responsabilidad de compartir lo que he aprendido tanto de mis vivencias como de mis lecturas y mi acercamiento a muchas otras mujeres. Pero no es mi único discurso, hay quienes conocen mi trabajo sobre la Huasteca y mi amor hacia los pueblos originarios o mi afición a la física, la arqueología y la mitología. ¡Suspiro al pensar en todo lo que quiero hacer y escribir!
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La escritura es una herramienta para profundizar en mi propio yo y para revelarme (con “v” y con “b”). He tenido etapas de plenitud y felicidad; también he rodado a los abismos. He encontrado en el camino a mucha gente que dice identificarse con lo que escribo, especialmente mujeres, pero no, no son almas que me consuelan en un sentido estoico, sino simplemente almas que han asumido su experiencia y que están en la búsqueda de sí mismas.
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No llega una a encontrarse a sí misma y se queda estática, puesto que a lo largo de la vida nos vamos reconstruyendo; a veces es necesario dejar morir una parte nuestra para que nazca otra más madura. Y si en el proceso fracasamos, ¿qué?, pues nos levantamos, juntamos nuestros huesos rotos y volvemos a empezar. 

11.7.17

Materia oscura o Carta a Chinaski

No / Buko
yo no quiero abrazar la oscuridad
pero la oscuridad me persigue desde hace rato
tiene una muela rota
usa arracadas y un dije con forma de uña
no sé de qué animal lo confieso
tal vez lo soñé
como cuando creí ver a mi madre
en el umbral
y a mi hija diciéndome ven
ven con los dedos desnudos
abiertos
la noche caía sobre mi espalda como una gran hacha
y mi abuela estaba muerta
te lo juro
ella siempre tan fuerte
tan sabia con sus trenzas que nunca dejaron de ser negras
ni siquiera cuando el polvo arrebató su voz
la inundó de surcos
se la llevó a ese foso del que no ha podido escapar mi alma
quisiera decirte / amigo / en todo caso
que no hay Dios
pero él vino a verme ayer
me levantó los párpados
escupió dentro de mis ojos
y se bebió mi whisky
entonces quise hacerle
ya sabes / esa clase de preguntas idiotas
por qué soy algo en vez de nada
por qué ese óvulo y no ningún otro
cuánto tiempo falta
para que la radiación de la estrella más lejana
impacte mi retina
y yo aparezca de nuevo
en los sueños de algún hombre
recostada sobre su cama
sin cicatrices
en ese estado de beatitud que tienen las vírgenes
hoy deseo
el calor de un cuerpo en mi entraña
empiezo a dudar de mi cordura
¿qué haces tú cuando te deslizas?
¿qué haces tú cuando la manzana
se ha quedado sin gusanos?
¿qué haces tú cuando se te acaba hasta la angustia?
cuando no puedes llorar porque eres hombre
porque eres misántropo y aburrido
porque se terminaron las pajillas
para sorber el agua de las nubes
y eres un daguerrotipo arrumbado en el desván
un mal recuerdo
un epitafio
ah / no tengas miedo de decirme
o mejor sí
tenles miedo a las palabras
son lo único que quedará de nosotros
reducidas
en su código binario
cuando la Entropía nos gane la batalla


8.7.17

Me dormí con un pit bull y desperté con una cobra


Iba a comenzar otro romance
pero mejor adoptaré un gato
de preferencia un gato hembra
es un animal más adorable que cierta clase de perros
o de serpientes venenosas
no juzguen mal
no me perturban reptiles ni caninos
es tan solo
que algunos de ellos me han roído los huesos
aún tengo el cartílago dañado
cuatro marcas de uñas en el brazo
no faltarán sus abogados:
la culpa es de mi brazo por ser demasiado breve
apetitoso y tibio
acaso no me enseñó mi madre a cerrar bien las piernas
¡pero no!
les diré la verdad
en los pasillos de mi infancia
siempre había locos
no aquellos genios que se amarran un cordón en los pulgares
sino esos otros con el lóbulo prefrontal hecho una sopa
(venas pulverizadas
en un compuesto hidroxilo)
entonces los veía venir con sus estómagos arqueados
la maldición en la boca
a tenderse sobre una frazada limpia
el médico hacía chistes
¡mataremos un guajolote para celebrar su sobriedad!
y la sobriedad no llegaba
andaba en huelga de viaje qué se yo
lo que llegaba era otro enfermo
a acurrucarse entre las sábanas
y a la niña
no le quedaba más que esperar ser grande
para fundar su propio manicomio
ya lo dijo el poeta parisiense
hay que estar ebrios de vino de poesía o de virtud
le hice caso
me faltó por supuesto la virtud
hubo también tardes soleadas
donde mojé mis pies
y fui feliz
vaya que lo fui
en especial cuando mis gatos
celebraban su pereza entre mis piernas
¿en qué momento me volví carnaza?
inextricable es el camino
y larga la estupidez humana (eso que llaman el vacío:
duermes con un perro sin saberlo)
y otra vez llega el dedo
a introducirse entre la aorta y un pulmón
Ellos
los hombres que acunó mi desgracia
no tendrán jamás la culpa
siempre seré yo la sádica
la bruja
la maldita
la que asesinó al bebé en la cuna
la que llora
la que grita
la perversa
la insana
la puta
la que no se calla
la que escribiendo este poema
arruina sus buenas intenciones

6.7.17

Amores fallidos

Siempre me enamoro de gente muerta
así fue mi primer amor
un tipo adicto al opio y al alcohol 
que llevaba más de un siglo en el sepulcro
les hice un poema a él y a su Raven que graznaba
sobre el busto de Palas
y me dormí con la esperanza de no despertar jamás
cosas de adolescentes
pero seguí viva
y conocí a ese chico de las muñecas fracturadas
que me dio mi primer beso
él oía voces de niñas telépatas
y yo corría detrás de su sombra por las calles nocturnas
con mis dieciséis años en el puño
era como su madre postiza
como una muleta para que no se cayera en los abismos
no cumplió su promesa de matarse si me perdía
sigue vivo
ahora mucho más viejo
y por supuesto mucho más triste
por mi parte
quería recorrer el mundo sin salir de mi barrio
el Big Bang estallaba
en la cabeza de una hormiga
en un gramo de tierra
daba igual ir a París o asomarme a mi clóset
acabé en la cama con un adicto a la coca
no es que no lo supiera
mi complejo de cuidadora de enfermos
de mujer que salva a la humanidad
de hechicera que torna aves del Paraíso a los alacranes
hizo que me quedara allí
no había ningún tesoro bajo las piedras
ninguna revelación mística ni siquiera algo vivo
porque ya dije
que me enamoro de gente muerta
es requisito estar muerto
ser un escritor con delirium tremens
o una especie de zombi
eso despierta
mi deseo primitivo de levantar cadáveres
(la necrofilia es hereditaria)
cada vez que les presento a mis padres a un nuevo novio
tiemblan
algunos escapan a cualquier etiqueta
(la psiquiatría no se hizo para ellos)
el pozo siempre puede ser más profundo
en especial en el sexto aniversario
en el año de la bestia: el tres veces grande proxeneta
que por gracia de Némesis es también flor
una flor en mi vientre
(hoy se me cayó la mitad del alma en un bote con cianuro)
debo detenerlo
debo dejar de asaltar tumbas
clavar la última estaca y marcharme
pienso esto escuchando a Cerati
(la misma canción ochentera con la que crecí)
mientras estuvo vivo no me importó demasiado
esta noche no puedo dejar de oírlo
me temo que se trata de un nuevo affaire


4.7.17

No quería morirme a la una de la mañana antes de escribir este poema

Onanismo imaginario

Les he dado mi cuerpo a hombres y a mujeres                              
no diré que por igual
porque se lo he dado más a los hombres
y no es que me guste su forma
tanto como el olor a jazmín de ciertas muchachas
sino porque hay algún hueso / una fibra
que encaja
perfectamente
entre sus átomos

les he dado mi cuerpo a mis hijos
como es natural:
el crujir de dientes y la raíz del cabello
de mi entraña sorbieron memorias
en la orilla del pozo erigieron castillos
y así está bien / no espero nada
que no sea el oleaje tierno de sus besos

y también
les he dado mi cuerpo a los gatos
largas horas afilaron sus garras en mi cuero cabelludo
me cambiaron un día feliz
por una lata de atún y un tazón con leche
tuvieron la gentileza de no morder mis tobillos
ni entrar en celo en mi cocina

no puedo decir que me quedé vacía
mi cuerpo rezuma miel
y de mi boca emerge el humo salvaje de los deseos
no importa qué tanto escancie sus vinos
siempre hay frutas nuevas
pero mentiría si dijese que no me he roto algún hueso
que dar mi cuerpo ha sido un acto continuo de amor
¡no es verdad!
a veces lo di por tedio
por esa fuerza invisible que hace dar vueltas una vasija
sin derramar su agua
por la vil fantasía de mujer con torso de ave
y dos gramos de necrofilia
por traer alcohol en las venas
miedo en las costillas
alquitrán en los pulmones
no siempre fue mi cuerpo un lugar sagrado
a veces lo abrí con la frialdad que se corta un hígado
a veces lo ofrecí cual rosa y lo hicieron pedazos
a veces lo intenté refugiar del hambre
y acabé con un hacha en el vientre

hoy he recogido mi esqueleto
mía es cada célula ósea
mío el dolor y mía la tristeza
no hay nada malo en hacerle un funeral a mis costillas
en encender la fogata de los fracasos
y sentarme frente a la llama a ver danzar las sombras
yo sé que son sombras / el sueño espectral
de un niño

en otro universo

3.7.17

No quería morir a la una de la madrugada sin haber escrito este poema

1)

Es hora de pausar la escena
donde la puerta de tu cráneo está cerrada
(las puertas de mis ojos y las puertas de mi boca)
TODAS LAS PUERTAS
y
no hay tres pequeños pájaros cantando en la ventana
sino una mancuerna azul
que baila
sempiterna danza de la Luna loca
porque la Luna
a veces lanza púas hacia el hocico abierto de la noche
deja de ser cómplice de lobas
y es una gran burbuja sin sentido que gotea leche amarga
hasta los labios del recién nacido

2)

llegan entonces los dragones
de espumante garra
a incendiarlo todo
porque ellos no pueden hacer otra cosa
que no sea rasgar tus intestinos
que no sea molerte a golpes las articulaciones
que no sea gritar Perversa / Bruja
deja ya de jugar con alfileres
pero algo en ti (cómo lo digo) algo en ti sabe que mienten
algo en ti percibe el hedor de sus orines
la cizaña de su lengua
y aún así
aún así eres demasiado humana
demasiado terca
(demasiado)
y
despiertas
cuando la capa subcutánea se ha hecho malva
y el estómago es un odre con espinas
donde se estancan las risas de tu madre
no la madre que te acuna
sino la madre maldita que te hiere en sueños
cuando nadie más está despierto
cuando solo son oscuridad y alma
y tu hemisferio izquierdo cruje
y el peso del cerrojo
es una mano el cerrojo es una mano el cerrojo
es una mano

3)


tú dices que soy un psicópata
tú dices que soy un psicópata
tú dices que soy un psicópata
que no tengo sentimientos
no tendré sentimientos
ningún remordimiento
te mataré por vomitar en mi piso
te mataré si no limpias tu vómito
te mataré aunque hayas limpiado
te mataré porque puedo matarte
te mataré aunque no pueda matarte

4)

La Luna a veces es un pequeño pájaro
en el fonógrafo de mi cabeza
tuit tuit
su gorjeo asciende hasta la silla turca
¡mírala!
espléndida ave balanceándose sobre la imagen
que pasa
me clava sus garras llevándose una glándula
eso que tú llamas amor
pero no estoy muy segura
¿sabes? / no / no lo estoy

5)


Para cometer un crimen no necesitas una gran mente
no es requisito un doctorado
ni conocer los distintos tipos de escalpelo
para cometer un crimen
necesitas deberle a Telmex la renta de todo el año
y tener dos manos
no importa si no son muy ágiles
si no saben contar del uno al cien con los pulgares
basta que puedan lanzar proyectiles
y empujar la puerta
ah, una canción / pon siempre una canción
antes de cometer un crimen
y no olvides postear una nota bonita
(a la gente le encantan estas historias)
cuánto te hubiera gustado evitar ese crimen
pero ahora está hecho
y tus pies descansan en cuatro charcos de sangre
en cuatro charcos de sangre
en cuatro charcos de sangre