La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

17.9.14

Lectores por naturaleza

Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas, miércoles 17 de septiembre de 2014.

A riesgo de verme Rousseana, desde hace años tengo la convicción (y es la base mental con que doy mis talleres a niños y jóvenes) de que la lectura no debería "promoverse" sino "mantenerse viva desde la infancia". Creo que el ser humano es un lector por naturaleza, que llegamos al mundo con un deseo natural de saber, una curiosidad innata que fácilmente encontraría su rumbo en los libros. Dale un libro a un niño pequeño y le llamará la atención. Pero es la sociedad (los padres, especialmente) la que corrompe esa inclinación natural por la lectura. 

     En una casa promedio mexicana no hay libros, entonces el libro es asimilado psíquicamente como una entidad ajena, algo que pertenece a la escuela o al trabajo –es decir, al mundo de las formalidades y no a la vida cotidiana.

     Bajo estas circunstancias la lectura tiende a tener un sentido de obligación y el ser humano, desde su genética, es propenso a desobedecer, a ser rebelde aun en contra de su propio beneficio. Se necesita un ejercicio pleno de la inteligencia para ser rebelde con una causa definida y para encontrar, lo que yo llamaría, un sentido de la rebeldía, sustentado en la decisión y en el pensamiento crítico y no en ese automatismo que hace actuar a las masas. 

     Quien no adquiere el hábito de la lectura de manera temprana difícilmente lo hará en su edad adulta, cuando los esquemas neuronales ya están consolidados. Pero, claro, no es imposible. Yo he visto lectores formados en la adultez, principalmente, aludiendo a García Márquez, "por contagio", porque viven durante años en ambientes donde están rodeados de gente que lee por placer. 

Yo propondría, de entrada, 

1) que la lectura se asentara en bases lúdicas en la primera infancia, incluso antes de que el niño sepa propiamente "leer", es decir, familiarizarlo con  los libros es ya la base de TODO.

2) Que dejemos el prejuicio de que los jóvenes "no leen". El modelo mental que nos creamos antes de empezar a promover la lectura repercutirá en los resultados. Todos los jóvenes leen, tal vez ociosidades, tal vez cosas superfluas o revistas o páginas de internet, pero leen y esa es, ya, una puerta de entrada para otras lecturas si sabemos motivarlos. Me ha funcionado en diversos momentos, dentro de mis talleres.

    Apelo, como en otras ocasiones, a las palabras del historiador Johan Huizinga quien dijo que "las sociedades que juegan son las que más rápidamente evolucionan". 


     Pugnemos, entonces, porque nuestra sociedad sea más lúdica y no corrompa el espíritu lector de los niños.


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