Arte & Psicología: bitácora de la escritora Marisol Vera Guerra

14.8.19

Artrópodo

Quiero escribir un libro hermoso acerca de la belleza que me ha inundado el corazón y las pupilas en mis últimos viajes, en los brazos cálidos de mis amigos y amigas, en las visiones de paraísos con olor a sándalo y texturas de plumas en la planta de los pies. Tomo el lápiz intentando rescatar esas impresiones en poemas de largo aliento, tomo mi laptop y pulso las teclas, tomo mi cabeza como a una pizarra para deslizar la memoria y no, mi sombra interior me lleva hacia otras escrituras, hacia rincones oscuros, hacia precipicios que en el cotidiano vivir están ocultos, los que mantengo al margen con una valla metálica para que mis hijos no pisen los terrones sueltos. Trato de dirigir la tinta hacia el agua transparente, hacia el sabor del vino dulce, hacia el cielo despejado y no, nada, el poema como una blanda criatura se arrastra por debajo de las hojas muertas, entre las raíces de palabras olvidadas, al interior de su madriguera. Y desde ahí, mi solitario artrópodo observa una nuez tirada junto al río y una papa a medio podrirse en una caja de madera, él lo ve todo a la luz de un fuego manso, enroscado en sí mismo, con sus cientos de patas entrelazadas, ve más lejos que el halcón y el búho porque él no necesita ojos ni alas, este animal invertebrado que es mi poema solo necesita que yo lo deje crecer a su antojo en el barro seco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario