La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

13.7.17

La canción de los peces abisales

Hoy abrí la puerta
no cualquier puerta / sino esa que me dijiste que nunca abriera
y vi la mazmorra
donde dormían los esqueletos de todas las doncellas
en medio estaba yo: una niña sin pies
aún humeaba el hacha del verdugo
su hilo rojo
infinito por el suelo
sin alcanzar la redención
.
Los grifos de la casa estallaron
en un gran vómito
sin alejar esas sombras entre guillotinas
mirándome
las oigo rumiar:
.
no escribas nada
no pienses nada
nunca fuiste nada

.
¿Tengo argumentos contra la lógica?
soy una criatura salvaje
tan dada a correr por los bosques del alma
y tan poco habituada
a beber el té con azúcar
.
La mañana sigue aquí
a pesar de haberme quedado sin saliva
se acicala su pelaje de luces
eleva el vuelo entre los edificios
hacia una línea indecisa
.
Amor no tiene alas doradas
perdió el impulso de saltar muros
.
Cuando robé la llave
te parecías a un río lleno de canciones
sumergí mis piernas en tu odre negro
y tú envolviste mi llanto con la lengua
.
Hoy me parezco un poco a las lechuzas
a las almas que vagan descarnadas
en los cementerios
con ese tufo a vinagre
a sal con arroz
¡seguro las has visto!
todos las hemos visto
cuando los peces agrios saltan
desde el pozo abisal de la memoria


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