La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

28.1.17

Algunas notas cotidianas sobre el amor de los demonios

El hombre fue una mezcla de un poco de barro
y de agua. ¿Por qué una mujer no va a estar hecha
de rocío, de vapores terrestres y rayos de luz,
de los restos condensados de un arco íris?

Jacques Cazotte


Mi otra cabeza se derrumba
en un precipicio de mercurio
y brota
agua de la carne / su hervor
apacigua los gritos de mis hijas que corren
hacia mi regazo
contemplo sus rostros como dos flores
fugazmente
antes de volver a Potocki: parece fácil
un par de siglos
en el cadalso
el filo de la hoja o el resplandor de una soga
(a ratos la trenza de una virgen)

A mi vera no hay súcubos
tampoco dulces pajes de dudoso sexo
–¿a quién espantaría un dromedario
una pipa que desaparece
un banquete orquestado en la tiniebla?–
ni siquiera me aliño la falda
hace un buen rato que mi vientre cuelga
como un saco fofo
disponible para albergar telarañas y malos sueños
fantasmales silfos hacen un ligero swing
por el tejido adiposo de un órgano que salta

¡Míralos!
¡oh Cronos
tus pequeños vástagos con la hoz arriban!
son los minutos verdugos del espejo

Vuelven (ahora) mis niñas
–canciones ceñidas al aire–
a buscar manuscritos en mi pelo
eres la más bonita –dicen–
¡es una lástima!
el Diablo ya no se enamora en estos tiempos


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