La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

29.1.16

Bang

Se apagará el reflejo del fuego
y el viento esparcirá sus cenizas por el mar.

Mary Shelley



el grito sigue allí
incrustado a la pared como un dardo
la cortina no deja de ser roja
aunque se agote la clepsidra       ese ataúd
desciende al fondo de mi cráneo una vez
    dos
    cien veces el mismo silbido
por la fosa de mis ojos
el coro de gusanos       alegres mariposas tibias
rasgan el cielo con sus alas
[decir:  no puedo abrir la puerta de tu nombre]
[decir:  madre por qué tus dedos son espigas
              en esa rara estación]
[decir:    amor     amor
sé mío
antes de que nos hagamos viejos]       he llegado a una edad
                                          en que está mal llorar
en que las mujeres no debemos ostentar un rostro
porque el mundo es perfecto
en esas grandes marquesinas donde no existe el tiempo
pero qué soy yo
qué somos
no puedo acallar el bang de ciertos crímenes
anclar la muñeca del malvado     cuando bala el cordero  
su estallido
en la cara de los ídolos
      he oído a los locos hablar de la tristeza
      he oído a los fetos olisqueando un alma
      he oído la canción más dulce en la boca del blasfemo
llego tarde a todos lados     sabes
la música de Lennon me parece nueva
el corazón
de aquel poeta ahogado en el oleaje de los años
       y su viuda que soñaba monstruos
el cataplum del muro en un país que ya no es dos
lo que me roba la quietud en medio de la noche
un cuadro de Lautrec      un gif de pubis animados
cómo voy a saber algo de esta exaltación     
si no acabo de entender el último color del arco iris
si mis manos son lienzos o navajas (da igual)
para enhebrar el agua del espejo
                                                 en tu garganta  



Imagen: Antonio Constantino, dibujo al pastel, mvg.
      

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