La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

26.10.14

La noche que Silvia vino a mí como Virgilio

Primera noche:
Estoy leyendo una epístola que me ha enviado Silvia.

Segunda noche:
Silvia es omnipresente. Desde Venecia puede ver la ciudad de Monterrey. Me dice: "miro tus ojos, ésta eres tú". La veo venir hacia mí por la avenida Zaragoza, vestida a la usanza de la Florencia del siglo XII; su ropa es blanca y ondea en el aire. La planta de sus pies no toca el suelo.
En mi sueño yo pienso que ella es como Virgilio.

Eventos soñados el 15 y el 16 de septiembre, unos días después de habernos contactado por correo electrónico.


1.

No nos esperaban nuestras madres
sin embargo nos amaron
al primer
instante en que nos vieron           anémonas viscosas
desgajadas de algún cielo

2.

Tú te llamarás narciso
por esa manera de apresar la vida
como flor nacida de mi espejo
y esta corona de luces
                            que te ciñe el vientre

3.

Eres tan pura       hermana mía
alto y sublime obelisco de oro
donde las estrellas se colapsan
y juegan
a reinventar la noche

4.

Comimos la uva
y el cancerbero despertó con nuestro aullido
                               –había caído la navaja de tu mano–
imposible adormilarlo de nuevo
                 
5.

Los amamos a ellos
como a bebés que se agitan en el barro
lamiendo la orilla de nuestra lengua
     los llamamos hombres
     para dulcificar el fatum

6.

Ahora la rama toca el Sol
y sus dendritas arden

no –ya– el fruto
sino el tronco

donde se gesta la inocencia 


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