La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

15.7.14

El amor es un sueño contagioso
















tú dirás
que tengo un hombre
     –un hombre que sueña todo el día
       con paraísos de sal y pinzas
orejas deshidratadas    mientras me roza el coño
                             la punta del dedo anular     su nariz toscana
le encanta el sexting      pero ningún bebé ha muerto
atado al asiento trasero del auto
en realidad no tenemos auto
sólo un par de zapatos     botas mineras     ocho paredes
                                                                cubiertas de espinas
cierta rosa que no acaba de podrirse
en la repisa
como aquellos malos recuerdos
en los que me golpeo el cráneo al resbalar de la bañera
somos penumbra     (dice)
un par de idiotas destinados a querernos
en contra de los buenos hábitos
en contra de la pólvora que aceda mi boca
en contra de los fétidos helmintos
             los presagios
yo he intentado serle infiel     a veces
y en mi alcoba los héroes huyen del espejo
cuando él
palmea mi vientre
orgulloso del núbil escarceo
las patadas    será niño    será un árbol
espléndido arrebol
me ama    lo sé porque furioso como hiena
se arrodilla frente a mí
llorando       escupe sangre      amada no me dejes
y me voy contra su pecho
a golpes    arañazos    mi lengua bífido escalpelo
y veo por la ventana (el desierto)
por donde llegarán
                    los inocentes
                    los buitres
                    los mortales
y dirás me aburres
siempre hablas de la misma enfermedad     
la casa y aquella vieja hornilla
donde arden fantasmas y azucenas
tú dirás
habla ya de política
del código penal     de futbol    del socialismo
del petróleo derramado en los océanos
pega anuncios luminosos en tu cuerpo
di que no te irás (de nuevo) una mañana
     la maleta igual que un órgano
     arrastrando el alma de tus hijos
     y a cuestas los pulmones




Imagen: "Hay un grito en mi cabeza", mvg.

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