La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

29.5.14

Escribir con el útero y desde el útero


Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas, jueves 29 de mayo de 2014.

¿Hay un campo semántico propio de nuestro género dentro de la literatura? Si la respuesta es un “sí”, valdría preguntarnos qué tanto somos capaces de aprehenderlo. Para apreciar el universo femenino, sus metáforas y abismos, no basta con que más mujeres estemos escribiendo o publicando; es una cuestión de cómo nos hemos acostumbrado a pensar y a interpretar la realidad. ¿Hasta qué punto prevalecen viejos esquemas, tanto en los editores como en los lectores y hasta en las mismas escritoras?

Sin pretender sacar conclusiones absolutas y, a falta de una estadística minuciosa, quiero referir algunos hallazgos.

Hace poco más de un mes, husmeando por la red me encontré con los 10 libros más vendidos del Fondo de Cultura Económica; sólo uno es de una autora, los otros nueve son obras escritas por hombres. De los títulos recomendados por esta misma casa editorial, al momento de mi consulta, todos son de escritores varones. Me asomé en seguida a la página de Alfaguara (México), que ofrece 47 novedades de las cuales únicamente 9 son obras escritas por mujeres. Podría citar más y más ejemplos, la cosa no varía demasiado.

Por curiosidad me detuve un poco en estas nueve autoras. Dos son mexicanas, el resto de países diversos. Sus fechas de nacimiento se enmarcan entre las décadas de los 50 y los 80. La temática incluye la novela romántica o de drama y el relato autobiográfico. Me impacta la confesión de la colombiana Piedad Bonnett en Lo que no tiene nombre: el suicidio de su hijo. Celebro la iniciativa de la francesa Agnès Martin-Lugand, quien, tras recibir numerosas negativas de las editoriales, decidió autoeditarse; su libro La gente feliz lee y toma café consiguió tal éxito de ventas que pronto una gran editorial le compró los derechos. 

Sin pretender valoraciones totalitarias, estos datos me conducen a un par de reflexiones: primero, la mujer aún tiene mucho qué decir, desde un universo que abarca temas hasta ahora considerados tabús y rodeados de oscuridad; no es que sean “nuevos”, sino que se les revisa desde otra perspectiva. ¿Quién no ha dicho algo sobre el suicidio? David Hume y Albert Camus abordaron la discusión acerca del derecho a ejercerlo. Herman Hesse lo elevó a una naturaleza. Sylvia Plath lo volvió poesía. Con todo esto, narrar la experiencia desde el punto de vista de la madre, ofrece ángulos poco estudiados en casi siete mil años, del origen de la escritura.  


En segundo lugar, cada vez se hacen más frecuentes las iniciativas independientes para publicar y promover la obra literaria, al margen de los monopolios editoriales, lo que representa una nueva puerta para –usando las palabras de Romina Cazón– “todas las que escribimos con el útero y desde el útero”.



Imágenes: superior izquierda, Piedad Bonnett; a la derecha, Agnès Martin-Lugand.

2 comentarios:

  1. Buenas observaciones, como siempre. La cosa es que históricamente las mujeres tenemos mucho menos tiempo escribiendo que los hombres, así que 9 entre 47 puede sonar poco, pero es algo, tomando en cuenta que los hombres escriben desde el principio de nuestra civilización, y las mujeres, oficialmente -tomemos la publicación como ese ritual que hace "oficial" una escritura ante la sociedad- han estado escribiendo apenas desde el siglo XVIII. Así que vamos bien... tampoco se trata de competencia, hay hombres que han escrito con sensibilidad femenina o enalteciendo a la mujer y eso también es bueno.

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  2. en el batir de las urbes bostezan embriagueces manieristas
    ella matea con garnacha cócteles molotov en la noche americana
    en jaspe abisal a toda batuta
    y se acaricia y acaricia a los qoe la acarician
    Prohibida manera de volar en circo
    Pero el juego de neones la inunda
    y con un ensamble andalúz traduce Japón
    Heterótica Cinderella en el Cielo 69
    en estrelladas playas en limbos andurriales
    en aras de Segismundas horquetas a sotavento
    en un hontanar de fontanas miguelangelescas
    Panorámicamente despalabrada
    desembuchando acorbatadas comemonjas
    desde báquinas norias
    en éste cielo violeta en ésta noche turqueza
    espiraladas burbujas de tumulares melopeas
    sándalo y médano los aquelarres de Pehuén Co

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