La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

27.9.13

El conjuro (confesiones) VI

"El conjuro (confesiones)" es un proyecto literario a través del cual narro experiencias personales en torno al amor, la maternidad y la cotidianidad.


Opción múltiple

Abro la puerta. Estoy abandonando al hombre que amo. En mi vida he abandonado a muchos hombres, he abandonado numerosas casas y un puñado de ciudades, árboles cargados de infancia, calles por donde la lluvia no deja de animar espectros; libros, canciones, bares, incluso buenos recuerdos, pero nunca al hombre que amo.

¿Lo que amo es un hombre o el fantasma de un hombre? Podría ser algo de otra especie, un maniquí, una fotografía borrosa; una esperanza ancha, dilatada, rota… ¿prematuramente?


El que ahora duerme sobre mi cama no es el mismo que en Durango besó el mapa de mi vientre y puso por cartógrafo a Da Vinci; el que caminó a mi lado escupiendo sanguaza por un bosque sin estrellas como si fuese yo la única mujer sobre la Tierra. ¿Quién eres tú?, José Antonio, el hijo de Lucina Gómez, Tony, el camel, mina, el vagabundo, el amante de todas las putas.

Veamos, subraya la respuesta correcta:

a) El hombre al que amo es un adúltero.
b) El hombre al que amo es un mitómano.
c) El hombre al que amo es un monstruo.

El amor no existe, o eso dijo mi terapeuta, complementamos necesidades. ¿Será que Dios puede dejar de necesitarme?

El perro y el gato se persiguen por los pasillos tirando la ropa y las bolsas con fideos. El hombre al que amo dice sácalos de aquí, no me dejan dormir. Él no sabe que lo estoy abandonando. No sabe que el perro rasguñará el cerrojo y entrará de nuevo a la casa, corriendo, y gemirá al verme partir. El gato estará indiferente, lamiéndose las patas debajo de la cama. Siempre lo supo; los gatos saben que marcharse es natural. 

Y yo, pobre, creía saber de qué trata el amor. ¡La culpa es de Shakespeare!, Romeo y Julieta nunca se amaron, lo que querían era morirse. Beatriz, por ejemplo, ya estaba muerta por eso era fácil amarla, los muertos son siempre perfectos. Dulcinea robusta, contrahecha, bizca, no era real; lo más bello es lo que uno ama, ¿no, Safo? Nunca entendemos los amores de los otros, Simone, yo creo que ni siquiera entendemos los propios. Si la vida es sueño, si no sabemos de qué lado del despertar estamos, si no es verdad que hemos venido a echar raíz sobre la tierra y no será verdadero nuestro canto, ¿de qué, pues, va esto?


Cierro la puerta. Los ronquidos del hombre al que amo suenan lejanos. Está soñando. Sueña con novias muertas y con amantes que se cortan las muñecas. Sueña con adolescentes que leen la historia de Rusia como un cuento de hadas. Se durmió al lado de una esposa, con los besos de los hijos y los fragmentos del futuro dentro del refrigerador, junto a una botella de Coca cola y las últimas gotas de sangre de un hígado congelado. Despertará frente a la mirada perdida del perro y la ventana sin luz –al cabo esa ventana nunca había tenido luz–; palpará el vacío de la almohada y su verga crecerá en medio de su puño igual que una rama seca al hidratarse.

La puerta ha quedado atrás. Cerrada. Cerrada como una boca. Una boca sin lengua. Una boca que no habla. La calle se angosta, apenas caben mis pasos, el ras ras de tela contra el pavimento. El hombre al que amo duerme y yo camino abrazando a mi hija, arrastrando maletas, arreando mi cuerpo; su respiración se encuentra más lejos, un poco más lejos, taxi, ningún taxi pasa, el hombre al que amo sigue durmiendo, no tardará en llorar, en gritarme maldita, vuelve, voy a joderte la vida, estoy loco, mi amor, vuelve, te amo, quiero cogerte, ven, seré bueno, amor, regresa, chiquita, mi dueña, hoy no quiero morir.


FotografÍas: Haku CV

2 comentarios:

  1. EL AMOR ES EL MÁS PERRO DE LOS PERROS, QUERIDA MAR Y SOL...
    PERO TÚ ERES FUERTE Y ALA VERA...

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  2. Sin algo más que decir además de lo siguiente: eres mejor que cualquier guerrera y más fuerte que cualquier árbol plantado a orilla de río.

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