La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

8.5.13

Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas

Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas, miércoles 8 de mayo de 2013.

Cuando una administra un hogar aprende (a menos que sea la gloriosa heredera de una fortuna) a economizar. Cuando estaba soltera, por ejemplo, solía comprar mi despensa en algún OXXO; ahora que tengo esposo, hijos, perro, me he vuelto cazadora de ofertas. He descubierto que con una bolsa de sopa y dos piezas de pollo se hacen milagros. Nuestra vida quizá funcionaría mejor si economizáramos todo, incluyendo las emociones (a veces derrochadas en situaciones sin salida) y las palabras.

     Especialmente pienso en la economía lingüística. ¿Cómo sería el mundo si nos dijéramos sólo las cosas sustanciales? Bueno, no se trata de ponernos puristas; a veces necesitamos hablar por hablar, perder un poco el tiempo, disfrutar del lenguaje y sus formas. Sin embargo, creo que, al menos en ciertos contextos, como los discursos políticos, no debería haber excesos.

     Desde hace dos sexenios en nuestro país se ha vuelto costumbre que el lenguaje usado en corporaciones oficiales, sindicatos, escuelas e instituciones en general, distingan los géneros, así vemos, por ejemplo, carteles como éste: “Mejor salud para las niñas y los niños” (claro, hay que poner en primer lugar a las niñas para que no se sientan discriminadas).

     ¿Ha cambiado la situación en México, en torno a la mujer, desde que separamos a “las niñas y los niños”, y a “los ciudadanos y las ciudadanas”?, ¿de verdad contribuye esta manera de hablar a crear mayor consciencia social? También pregunto, ¿tiene género el lenguaje?  

     La Real Academia de la Lengua española  apunta:

     Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto. La mención explícita del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad.

     La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas […] Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.

     Bajo la interpretación de que el lenguaje masculino genérico “invisibiliza a la mujer”, se ha abogado por hablar de esta forma excesiva, redundante e innecesaria que separa los géneros y que, a mi juicio, en nada contribuye para mejorar la condición social de las mujeres. Concuerdo con María del Carmen Ruíz, profesora de teoría de la literatura que este sexismo dependerá del “uso adecuado o no adecuado, o manipulado, que se le dé al lenguaje”; el lenguaje en sí mismo no puede ser sexista. Decimos “el hombre” para referirnos al ser humano en general, pero también lo hacemos diciendo “la humanidad”, otro término genérico, femenino; se me haría ridículo leer en un artículo de antropología o de biología algo como: “así evolucionaron los humanos y las humanas”, o tú, ¿qué piensas?







1 comentario:

  1. No cabe duda que la Corrección Política es ignorancia vuelta sabiduría.

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