La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

27.8.11

La niña de las pesadillas reposa en tus manos

[Una carta escrita para Antonio, correspondencia Tampico-Durango, junio 1 de 2011]


Algunos del nosotros y la tierra que nunca fue nuestra
mientras éramos de la tierra.

Juliana Sphar
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Soy la más oscura de las mujeres que has penetrado (me gusta pensarlo, reinventar el sentido de esta sucia palabra: penetrar). La más luminosa. La más triste y la más dulce. Nadie, antes que yo, había dormido contigo (me atengo a las manifestaciones de quinientas novias), sólo con tu cuerpo y un jirón de arrebatos; o su propio cuerpo creyendo que era tuyo.

El contigo es otra cosa (reservada egomanía de mis pulsiones).

Mi oscuridad estalla como helio en la superficie de un sol imaginario. Y esto, precisamente, hiere mi frágil condición (mi deleite).

Porque conozco (digo) la fugacidad de los paraísos. El estruendo de las caídas (aquello que se eleva sobre su sombra).

Porque, hoy, los fantasmas de una región sin nombre intentan secuestrarme.


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Ciertos idiotas llaman timidez a la costumbre de no decir más que las palabras necesarias. Llaman sumisión al simple ahorro de energía. Llaman distancia a la pasión por observarme desde mi propia casa, en la que caben todas las proximidades.
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Como en algún poema premonitorio, prefiero el cinismo ante la doble moral.

Sólo el auténtico soberbio tiene el don de la empatía. Sólo el auténtico soberbio está en el camino de sonreír con bondad.

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(Cito de memoria.) En la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, May Kasahara siente fascinación por contemplar el instante exacto en que la vida se escapa. Quiere diseccionar con un bisturí, no a un cadáver, sino a la muerte misma. Un día, el señor Okada baja a meditar al fondo de un pozo seco y ella lo deja encerrado. Le dice después de que ha logrado salir, que pretendía salvarlo cuando estuviese a punto de morir. Él no queda satisfecho: quizá llegado el momento ella querría traspasar ese umbral.

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Aun entre los raros se puede ser más raro.

La rareza no radica en la vestimenta ni en el lugar; es una pequeña marca de nacimiento.

La Poyesis es la única manera de reconstruir el lenguaje fracturado de las almas (y tú me extrajiste de un poema como se extrae un órgano maravilloso del vientre de una niña).

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La fe es un puente hacia el futuro. Y yo soy una criatura de instantes.

Dentro del discurso de Schopenhauer hay un gran acierto: las mujeres vivimos más en el presente que los hombres, pero (asevero) no por esa inmadurez que él refiere, sino por la virtud de contemplar el todo en la semilla.

Cada segundo es la semilla de los días que abrirán su fronda espesa en el camino (ahora nuestra época le está arrebatando a la mujer esta capacidad, la viriliza, desterrándola del instante).

Mi género y mi condición se suman como ondas de electricidad. ¿Puedes verlo?

Antes de ti (al llegar a este núcleo denso) mis amantes se retrajeron como aves azuzadas por antorchas.

Querer ser amada centímetro a centímetro es un ejercicio extremo.

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Desde mi regreso de Durango he permanecido sentada al fondo de un pozo, buscando en la lejanía un círculo de estrellas, mientras una mano invisible cubre la entrada y me deja en tinieblas. Esa mano aguarda el momento en que me falten por completo el aire y el agua para mostrarme la luz. Entonces, el más tenue rayo calcinará mis pupilas.

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Finalmente llega la hora en que deseamos traspasar ese umbral.

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Absorber por completo lo que tú eres; autopenetrarme a través de ti viendo cómo te amas amándome.

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Ese día yo estaba mutilada. Y los otros cuerpos me producían un escozor parecido a la rabia. Algo como náusea.

Al relamer los orificios de tu piel (olores y texturas), tus formas (todas) se abrieron a mi tacto. Fueron mías las calles y las gasolineras, los vapores del alcohol, la nicotina y el semen, la locura en pequeñas bolsas de plástico. La sed inagotable.

No hubo por qué soñar, sólo un caer entre tus ángulos. Enervada exaltación de nuestra cercanía.


Tuya: La loca templada cuya serenidad es un cuchillo


2 comentarios:

  1. Qué debo decir? solo puedo sentirlo, enternecerme, imaginarme lamiendo cada una de esas palabras.

    Te amo.

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