La Poesía como Destino: espacio personal de la escritora mexicana Marisol Vera Guerra

21.10.09

¿por qué no soy Carlos Fuentes?

Publicado en La Razón. Tampico, Tamaulipas. Martes 20 de octubre de 2009.

Un querido amigo, lector atento de la literatura que se hace en el Puerto, me ha sugerido olvidarme del Yo en esta columna, porque a “la gente” le gusta saber cómo es la vida de Carlos Fuentes o de García Márquez, pero quizá no esté muy interesada en las intimidades de una joven que no ha muchos años tomó la pluma (agradezco el cumplido de ser llamada joven).

Esto me hizo recordar una frase de Rosa Montero que leí alguna vez: “Ah, la vanidad del escritor… Podemos llegar a ser una auténtica peste”. La novelista española, por cierto, se vale del Yo en su libro La loca de la casa para reflexionar acerca de la escritura. En los rumbos de la narrativa, lindando a menudo con el ensayo, va desde el recuerdo tragicómico de sus aventuras amorosas hasta la evocación de las visiones de Rimbaud. Al reseñar dicha obra, Isabel Jazmín Ángeles menciona: “Haga lo que haga el autor se arriesga a ser juzgado a partir de lo que escriba y de lo que no”.

Claro que la señora Montero goza de un amplio reconocimiento. Aunque, si lo piensas bien, ¿qué tanta celebridad puede alcanzar un escritor? Si Mario Vargas Llosa se sentara un domingo en la Plaza de Armas de Tampico, ¿cuántos de los transeúntes crees que lo saludarían?

El propósito de estas páginas ha sido viajar por la Huasteca, a través de su territorio y de los paisajes humanos: memorias, anhelos, emociones. Lo interior, lo antiguo, lo presente. Lo que tú y yo soñamos. Hablar de la Huasteca es hablar de México. Acercarnos a México es abarcar toda América. El mundo, en pocas palabras. No tengo un límite estrecho para dirigir la mirada, y el punto de partida es una personalísima experiencia.

Hasta hace poco, el Huaxtecapan era escasamente atendido por historiadores e intelectuales. No estoy pasando por alto el trabajo de importantes investigadores como don Joaquín Meade, pero, comparada con otras regiones culturales –por ejemplo, la que ocuparon los mexicas– sí estuvo un tanto al margen. Afortunadamente, hay un despertar. Entre otras cosas, se ha vindicado el valor de zonas arqueológicas tének como Tamtoc y Tamohi.

Mi motivación para redactar estas breves líneas, cada semana, es unirme a la voz colectiva de nuestro pueblo, desde una perspectiva estética, muy propia. Me interesa hacer realidad aquello que menciona Ivan Klíma en una entrevista con Philip Roth: “un creador que sabe como reflejar sus experiencias más íntimas de un modo profundo y auténtico también alcanza la esfera suprapersonal o social”.

Al final, lo que uno escribe se vuelve propiedad de quien lo lee. Tomo en cuenta la observación a mi camarada. Sin duda, tengo mucho que aprender del autor de Aura y el de Cien años de soledad. Tú, ¿qué me propones?

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